Al margen - Marzo 2018

Al margen - Marzo 2018

Que todos los niños de las naciones menos favorecidas sean escolarizados a nivel primaria y secundaria costaría 340,000 millones de dólares al año en el periodo que va de 2015 a 2030. Sin embargo, según un artículo de El País, faltarían 39,000 millones anuales. Este faltante podría solventarse si la industria militar mundial se suspendiera durante sólo ocho días.

 


 

Sorpresivamente (o tal vez no tanto), la asignatura con mayor número de inscritos —alrededor de 1,200 estudiantes— en Yale University es Psychology and the Good Life (Psicología y Buena Vida). Más aún, es el curso más popular en los 316 años que tiene la escuela. En una primera aproximación, parecería sorprendente; sin embargo, un reporte en 2013 del Yale College Council dio a conocer que más de la mitad de los estudiantes de licenciatura habían buscado ayuda psicológica. La doctora Laurie Santos, profesora del curso, afirmó que los estudiantes están tratando de cambiar para ser más felices y, a partir de ello, cambiar la cultura del campus al sembrar buenos hábitos, como que los estudiantes muestren mayor gratitud, que procrastinen menos y que tengan mayor sociabilidad.

 


 

A nivel global, diariamente 1,500 millones de alumnos asisten a la escuela, lo que cuesta 5% de la economía mundial. Es cierto que la educación es prioritaria para el desarrollo de las naciones; sin embargo, ¿todos estos estudiantes están aprendiendo algo realmente? Según el reciente Informe sobre el Desarrollo Mundial del Banco Mundial, en países como Kenia, Tanzania y Uganda los alumnos de tercer grado no pueden leer oraciones simples. En la India rural, la mitad de los estudiantes de quinto grado no pueden hacer restas de dos dígitos, y si Brasil sigue mejorando como lo ha hecho hasta ahora, tardará 75 años en que los alumnos alcancen el promedio en matemáticas de los países ricos y más de 260 años en lectura. Resumiendo: más que una crisis de escolarización, hay una crisis de aprendizaje.

 


 

Para 2020 el mercado de la enseñanza sumará 200,000 millones de dólares. En un mundo competitivo como en el que vivimos hoy en día no es sorpresivo que los padres quieran la mejor educación para sus hijos. Esto se da particularmente en países asiáticos como China, Singapur y Corea del Sur, donde las familias se deshacen de su patrimonio para poder pagar la mejor educación para sus hijos. A esto se le denomina fiebre de la educación.

 


 

En 2012 Jon Bergman y Aaron Sams, ambos profesores de secundaria, publicaron el popular libro Flip Your Classroom, con el que dieron a conocer una nueva forma de enseñanza. La metodología Flipped Classroom consiste en que los alumnos aprendan en casa a través de videos y vayan a clase a resolver dudas; retroalimentarse a partir de la interacción con sus compañeros y afianzar conceptos. El profesor ya no actúa como dador de conocimiento, sino como guía de la clase. Según una encuesta realizada en 2012 a 453 profesores de secundaria en Estados Unidos que habían utilizado esta metodología, 99% afirmó que volverían a utilizarla y 80% aseguró que los alumnos presentaron una mejor actitud hacia el aprendizaje.

 


 

En China, el 8 y 9 de junio son días muy importantes para todos aquellos que quieran realizar estudios superiores, pues se aplica el examen gaokao. Éste consiste en cuatro pruebas de tres horas cada una; se evalúan los conocimientos en chino, en matemáticas, en inglés y en una materia optativa, ya sea en ciencias (biología, física y química) o en humanidades (geografía, historia y política). Si un alumno reprueba este examen sólo tiene otra oportunidad para pasarlo. Si el mismo estudiante no pasa la prueba en dos ocasiones no podrá acceder jamás a la universidad en China. En este sentido, representa una prueba extremadamente estresante que, en ciertos casos, puede propiciar el suicidio de los aspirantes.

 


 

Tener un título universitario representa una inversión, pues aquellos que hayan pasado por la universidad tendrán mejores salarios que las personas que no estudiaron. En la África subsahariana los graduados recibirán 21% más en su salario que aquellos que sólo terminaron la educación secundaria. En países donde no hay tanta fluctuación de los sueldos, aquel que haya pasado por la universidad ganará alrededor de 9% más. Sin embargo, esto no parece justo cuando volteamos a ver las cifras de los desertores: en América 40% de los estudiantes no llega a conseguir su título, mientras que el promedio para los países desarrollados es de 30%. ¿Qué pasa con estas personas? Habrán gastado tiempo y dinero en la fracción de educación superior que cursaron. Sin embargo, al no tener título no gozarán de ninguna ventaja que representa haber estudiado. Tal vez es momento de que los estudios truncos sean reconocidos formalmente para hacer valer esa preparación en el mundo laboral y que la brecha entre aquellos que tienen título y los que no se estreche.

 


 

La American Bar Association, colegio de abogados en Estados Unidos que otorga reconocimiento a las mejores escuelas de derecho del país, ha retirado varias membresías, y otras las ha puesto bajo prueba, debido a que no cumplen con los estándares mínimos, en particular durante las admisiones. Entre las escuelas que se han visto forzadas a cerrar, o están por cerrar, se encuentran: Charlotte School of Law, Whittier Law School y Valparaiso University of Law School. A éstas se suman otras que se encuentran en periodo de prueba como Arizona Summit Law School y Thomas Jefferson School of Law.

 


 

En 2012 las colegiaturas que cobraban las instituciones de educación superior en Reino Unido se triplicaron. Actualmente casi todas las universidades cobran el máximo permitido: 9,000 libras esterlinas al año. Sin embargo, el número de alumnos de escasos recursos no ha disminuido. Esto se debe a que el gobierno da préstamos que cubren la totalidad de la colegiatura y que sólo los egresados que ganen más de 21,000 libras esterlinas al año están obligados a pagar. Aunque esto parezca funcionar muy bien, es un incentivo para que las universidades se permitan cobrar el máximo, ya que el préstamo se da a partir de los impuestos de la población y no de los fondos de las instituciones educativas.

 


 

Desde mayo de 2015 organizaciones asiático-estadounidenses presentaron una queja al Departamento de Justicia de Estados Unidos, arguyendo que 67% de los solicitantes asiáticos que aplican a Harvard tienen menos probabilidades de ser aprobados que los postulantes de otras razas. De acuerdo con la queja, estos aplicantes necesitan 140 puntos más que los solicitantes blancos, 270 más que las personas de origen hispano y 450 más que aquellos de raza negra. Su conclusión es que la universidad está buscando una representación proporcional entre los diferentes grupos étnicos y de raza. La corte de Estados Unidos ha dicho que las universidades pueden considerar la raza en sus admisiones, buscando “los beneficios educativos que representa tener un cuerpo de alumnos étnicamente diverso”. Sin embargo, Anthony Kennedy, juez asociado de la Suprema Corte de Justicia, ha expresado que se debe reconciliar la búsqueda de diversidad con el trato igualitario.

 


 

Universidades prestigiadas en China están alentando a sus académicos a promover valores socialistas. De acuerdo con el South China Morning Post, instituciones como la Universidad de Zhejiang, la Universidad de Jilin, la Universidad de Shanghai Jiang Tong, la Universidad de Ciencia Electrónica y Tecnología de China, entre otras, están dando crédito académico por escritos que difundan valores socialistas, en forma de artículo, de video o de animación. Esto se debe a que en diciembre de 2016 el presidente Xi Jinping hizo un llamado a los académicos a ser firmes partidarios del Partido Comunista Chino.          

 

 


 

Turquía está adoptando una serie de reformas educativas que la aleja de los principios educativos canónicos. Se ha removido la teoría de la evolución de los planes de estudio a nivel secundaria y preparatoria. El ministro de educación, Ismet Yilmaz, ha declarado que la biología evolutiva es demasiado difícil para ser entendida por los estudiantes de estos niveles, por lo que se enseñará hasta la educación universitaria. De igual manera, las clases de religión a nivel primaria promoverán un nuevo significado de la palabra jihad: pasará de interpretarse como “luchar” a hacerlo como “amor a la tierra natal”. Aunado a esto, el 25 de septiembre de 2017 el presidente de Turquía, Tayyip Erdoğan, declaró que aquellos que vayan a Occidente a estudiar “regresarán como espías voluntarios de Occidente”.

 

 


 

 El 26 de septiembre de 2017 The World Bank Group publicó el World Development Report 2018: “Learning to Realize Education’s Promise”. Éste muestra una crisis mundial en educación: millones de estudiantes a nivel primaria y secundaria de países no desarrollados están siendo mal preparados en habilidades matemáticas y de lectura. En las pruebas, los pupilos provenientes de países pobres obtienen en promedio peores resultados que 95% de los estudiantes que residen en países desarrollados. Más aún, los alumnos de “excelencia” provenientes de países en desarrollo consiguen una calificación que se encuentra por debajo de los resultados de 75% de los alumnos que habitan países desarrollados. De seguir esta tendencia, en lugar de que la educación estreche las brechas sociales entre distintos países, sólo las ampliará más.

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Revista El Mundo del Abogado