Al margen - Mayo 2018

Al margen - Mayo 2018

Dos encuestas muestran resultados preocupantes sobre la salud mental de los investigadores. La primera se hizo en Noruega, donde más de 5,500 trabajadores de personal universitario fueron encuestados. Se encontró que aquellos que se dedican a la academia presentan altos niveles de adicción al trabajo en comparación con sus compañeros de trabajo administrativo. Steffen Torp, coautor del estudio, aseguró que los académicos tienen mucha libertad de cuándo y cómo trabajar. Sin embargo, cada vez hay más presión para publicar y conseguir fondos. El problema, resaltó Torp, es que se les está exigiendo a las escuelas que produzcan dinero como si fueran empresas, por lo que se está poniendo demasiada carga en los investigadores. Por otro lado, la Universidad de Kentucky y el Centro de Ciencias Médicas de la Universidad de Texas encuestaron a 2,279 graduados de posgrado (90% en busca de cursar un doctorado) de todo el mundo. El 41% afirmó tener ansiedad severa o moderada, mientras que 39% admitió sufrir depresión. En la población en general, sólo 6% padece estas enfermedades. El artículo concluye que los académicos deben desafiar la cultura donde “está mal dejar el laboratorio antes de que anochezca” y donde la competencia por el financiamiento es feroz. Es urgente establecer una ética de trabajo permeada por el autocuidado.

 


 

El crecimiento económico de China también ha traído consigo un aumento de la corrupción, y en el ámbito académico no es distinto. Según una publicación de Quartz, de los artículos rechazados por revistas científicas en 2017, el 55% provenía de autores chinos. Todos éstos no fueron admitidos debido a que habían falsificado su proceso de arbitraje. En 2015 la revista británica BioMed Central rechazó 43 artículos debido a ese mismo tipo de falsificación, de los cuales 41 provenían del país asiático. Ese mismo año, Springer (Alemania) rechazó 69 artículos, prácticamente todos de China, y en 2017 Springer Nature rechazó 107, todos provenientes de la misma nación. La Asociación de Tecnología y Ciencia de China presentó un código de conducta para la publicación académica internacional en aras de amainar la crisis de integridad que azota a la labor investigadora.

 


 

Los internos de las prisiones de Jamaica podrán recibir educación superior en lo que cumplen su sentencia. La empresa Prison-to-College Pipeline, en colaboración con la University of the West Indies, está planeando implementar un programa para que los reclusos salgan de prisión con un título universitario. El proyecto ya se había anunciado hace un año, pero se retrasó debido a la falta de recursos; sin embargo, ya se han recaudado 100,000 dólares de donaciones para ponerlo en marcha. El director académico de Prison-to-College, Baz Dreisinger, aseguró que el objetivo del proyecto es romper el estigma de que las personas encarceladas son diferentes al resto de la sociedad y optimizar la reinserción social.

 


 

La University of Wisconsin-Steven Point planea eliminar 13 programas de estudio en artes y humanidades debido a que tiene un déficit de 4.2 millones de dólares. El plan es quitar estos cursos y reemplazarlos con carreras de mayor demanda, de manera que la matrícula aumente y, en dos años, puedan recuperar lo perdido. Sin embargo, cientos de estudiantes y miembros de la academia se han manifestado en contra de esta medida. El rector de la universidad, Bernie Patterson, contraargumentó que menos de 10% de los estudiantes está cursando las carreras que piensan cerrar y aseguró que la institución sigue comprometida en que todos sus estudiantes estén “completamente versados en las artes liberales, así como preparados para tener carreras exitosas”. La universidad agregó que estos cierres pueden implicar el despido de algunos profesores de plaza definitiva.

 


 

En 2017 Australia se convirtió en el tercer país que más estudiantes extranjeros acepta, con un total de 624,000. Esto representa un crecimiento de 13% en comparación con 2016. El cuerpo de alumnos foráneos está compuesto por más de 200 nacionalidades distintas; sin embargo, más de la mitad corresponde sólo a cinco países: China (30%), India (11%), Nepal (5%), Malasia (4%) y Brasil (4%). Los estudios vocacionales fueron los que mayor incremento tuvieron, con un 17%, seguidos por la educación superior, con un aumento de 15%, luego aquellos cursos que no ofrecen un diploma (14%) y, por último, la educación secundaria (11%).

 


 

El presidente de Ghana, Nana Akufo-Addo, dijo que su gobierno comenzará a la brevedad la construcción de 20 instituciones de educación y entrenamiento vocacional y técnico, a la par de la modernización de las 35 que ya existen en el país. El mandatario aseguró reconocer que la ciencia, la tecnología y las habilidades técnicas dominan la industria y “si no estás debidamente preparado terminas excluido”. También reconoció que esta decisión la tomó siguiendo el ejemplo de Alemania, donde la abundancia en técnicos bien calificados se identifica con el gran desarrollo económico y el poder industrial que tiene esa nación. Finalmente añadió: “Países como Austria, Eslovaquia, Suiza y Corea del Sur han emulado este sistema. Nosotros también, en Ghana, necesitamos emularlo”.

 


 

En 2016 el gobierno chileno lanzó el proyecto Gratuidad, el cual tiene como objetivo eliminar las colegiaturas en la educación superior con el fin de permitir que las personas de escasos recursos puedan acceder a la universidad. Casi a dos años de su implementación, un análisis hecho por Jason Delisle, miembro del American Enterprise Institute, y por Andrés Bernasconi, profesor asociado en la Pontificia Universidad Católica de Chile, sugiere que la reforma ha propiciado todo lo contrario. El problema es que se pasó de un modelo en el que se daban becas dirigidas a las personas de escasos recursos a uno en el que se abren inscripciones generales gratuitas. Éstas propician que los aspirantes de clase media tengan mejores resultados que aquellos que provienen de familias de bajos ingresos, implicando el rechazo de estos últimos. Por el lado económico, en promedio, los costos de las universidades en Chile son de 7,600 dólares al año, siendo éstos de los más altos a nivel mundial. De aquí que el gobierno no pueda cubrir los fondos que las instituciones han perdido desde la instauración del programa.

 


 

Aunque muchas personas denuestan el rol del IQ en la caracterización de la inteligencia, algunas investigaciones han concluido que éste es muy relevante en el desarrollo académico. En 1971 la Universidad Johns Hopkins realizó un estudio en el que, durante 25 años, reclutaron a 5,000 jóvenes que tenían muy buenos resultados en matemáticas y les hicieron pruebas de IQ. Al rastrear su trayectoria, se encontró que de aquellos que se encontraban en el 0.5% más alto para su edad, el 30% eventualmente llegó a hacer un doctorado. El hecho se vuelve destacable si se toma en cuenta que, en general, sólo el 1% de la población consigue este grado académico. Se han hecho esfuerzos por ubicar a estos jóvenes con IQ sobresaliente y darles una educación acorde con sus capacidades. Sin embargo, esto se vuelve especialmente difícil si éstos nacen en un entorno de pocas posibilidades. Es por ello que en algunas partes del mundo se ha intensificado su búsqueda: en Singapur, el Programa de Educación para Alumnos Dotados localiza y prepara a estos niños desde tercero de primaria, y en Florida se universalizó la búsqueda de niños superdotados, resultando en un aumento de 180% de estudiantes de escasos recursos que estudian en un programa especial para niños con IQ elevado.

 


 

En Afganistán 3.5 millones de niños no van a la escuela y 75% de ellos son niñas. Hay varias razones; por un lado, la violencia, y, por el otro, hay pocas maestras mujeres, por lo que muchas familias se niegan a enviar a sus hijas a la escuela. Sin embargo, en distritos más pacíficos la matriculación de niñas es mayor que la de niños, como en la provincia de Bāmiyān, donde 58% de los 162,000 estudiantes son mujeres. No obstante, la situación general del país parece ser crítica. Por un lado, 1,075 de las 17,500 escuelas permanecen cerradas debido a la violencia; por el otro, de las 34 provincias, en 32 de ellas la mitad de las escuelas no tiene edificio, por lo que las clases se dan al aire libre o en casas rentadas. Es cierto que se ha invertido en educación, pero la corrupción impera, pues quienes buscan un trabajo como maestros deben pagar hasta 1,000 dólares (cinco meses de salario) en sobornos para poder conseguir la plaza.

  


 

La Unión Europea ha propiciado la colaboración educativa entre países desde hace décadas; por un lado, parte de los fondos para las universidades se dan a través de la Unión y, por el otro, los profesores pueden residir en distintos países sin tener que pagar una visa. Inglaterra no es la excepción. Sin embargo, con el reciente anuncio del Brexit, toda la dinámica se ha puesto en peligro. A Nicole Grobert, investigadora de origen alemán y académica en la Universidad de Oxford, le preocupa especialmente el financiamiento a las escuelas británicas, pues el bloque europeo provee aproximadamente 12% de los gastos para la investigación, aunque en algunas instituciones esto aumenta a 60%. En el Rusell Group esta cifra se acerca a 25%. El Departamento de Educación inglés no ha dicho nada concreto sobre el impacto del Brexit en las universidades, pero ha señalado que los estudiantes de la Unión Europea hacen una contribución importante, por lo cual buscarán mantenerlos. El mes pasado los negociadores de la separación anunciaron que el proceso tardará 21 meses más, por lo que se podrían posponer los cambios más abruptos por un poco más de tiempo. Habrá que estar atentos.

 


 

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Revista El Mundo del Abogado