Mujeres en la investigación

Mujeres en la investigación

 

A propósito del Día Internacional de la Mujer, que se celebra el 8 de marzo, destacadas académicas nos hablan de los principales retos que han enfrentado en su trayectoria profesional y de las estrategias que han empleado para consolidarse como investigadoras.

 

Virginia Aspe Armella

Filósofa, profesora-investigadora de la Universidad Panamericana y miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel III.

 

Los dos principales retos que enfrenté en mi trabajo como investigadora fueron la atención prioritaria de mi familia y la necesidad de fortalecer las metodologías que harían de mi investigación filosófica algo más sólido y robusto en la argumentación.

Sobre lo primero, estar casada y tener hijos suponía atender dos ámbitos distintos, por lo que tenía que conciliar la maternidad y el matrimonio con la investigación en un espacio reducido de mi casa sin hacerme aún de una biblioteca que me permitiera leer mientras ayudaba a mis hijos con sus tareas y su estudio en la primaria. Conforme se desarrolló la tecnología digital pude hacer más eficiente mi investigación. A pesar de ello, el ruido constante propio de los hijos pequeños y la demanda que exige su atención fueron obstáculos que se suplieron en la medida en que se fueron haciendo más autosuficientes. Con el tiempo mis hijos aprendieron que “mamá también estudia y trabaja como ustedes van a la escuela y papá a la oficina”, y el respeto por las actividades de cada miembro de la casa fortaleció las tareas. Atender a mi marido implicó otra área de ocupación, ya que su trabajo en ocasiones exigía acudir a convenciones de la empresa y a otros eventos periódicos. Sin embargo, él siempre procuró que mi trabajo no padeciera y, de hecho, me impulsaba a continuar haciendo una investigación sólida.

El segundo reto que enfrenté en mi trabajo de investigadora y académica fue la falta de una metodología analítica y de estrategias sólidas para potenciar mi investigación. Ese aspecto esencial de la investigación científica del área humanista que yo desarrollaba sí fue un obstáculo serio que pude suplir hasta que el doctor Horacio Cerrutti leyó mi libro El concepto de técnica, arte y producción en la filosofía de Aristóteles (Fondo de Cultura Económica,1993) y recomendó a Carmen Trueba, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana que estaba haciendo un doctorado en filosofía sobre la Poética de Aristóteles, que me buscara. Mi relación con Carmen Trueba fue el parteaguas de mi proyección intelectual, ya que ella generosamente me hizo recomendaciones sobre formar parte de redes y grupos de investigación con filósofos de universidades públicas; por ejemplo, me recomendó formar parte de la Asociación Filosófica de México y asistir a talleres y coloquios de pensamiento antiguo donde fortalecí mis metodologías y mis análisis conociendo a académicos como Carlos Pereda, Paulette Dieterlen, Ricardo Salles, Mauricio Beuchot, Ambrosio Velasco y, en especial, a la doctora María del Carmen Rovira, experta en pensamiento medieval y novohispano, quien me introdujo en las redes del pensamiento hispanista. Lo que quiero decir con esta segunda aproximación es que formar parte de cuerpos de investigación y de proyectos y redes en universidades públicas sobre temáticas comunes es indispensable para que un académico mexicano pueda potenciar su trabajo. Por último, formar parte del Sistema Nacional de Investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología es la mejor manera de entrar en las exigencias necesarias que implica una investigación robusta.

 

Linda Rosa Manzanilla Naim

Arqueóloga, profesora-investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México y miembro de El Colegio Nacional y de la National Academy of Sciences de Estados Unidos.

 

La arqueología requiere pasión, entrega, paciencia y disciplina. Tuve una formación de alto nivel en la educación básica, media y superior; como estudiante en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (1970-1974) tuve la gran suerte de estar en la mejor escuela de antropología en América Latina, con grandes investigadores de varias partes del mundo. Tuve la fortuna de ser invitada a excavar en Turquía Oriental (cinco veces) y en Egipto (una vez) por la Universidad de Roma La Sapienza, factores que contribuyeron a formarme en la arqueología de otras civilizaciones; este hecho quedó plasmado en mi tesis de maestría sobre Mesopotamia, y en la de doctorado sobre Egipto. Fui formada en la investigación interdisciplinaria en arqueología en el mejor departamento del Instituto Nacional de Antropología e Historia de la década de 1970, y después ingresé al Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde pude desarrollar investigaciones interdisciplinarias de largo aliento. En mi trayectoria no percibí obstáculos, sino grandes oportunidades y mucha fortuna, hasta 2003, cuando ingresé a la National Academy of Sciences de Estados Unidos, donde fui la primera mujer mexicana.

A partir de ese año percibí la envidia y la destructividad no sólo de los hombres sino también de las mujeres mediocres que querían a toda costa el poder y el prestigio. Muchos investigadores de México tienen una gran creatividad y mucha generosidad; pero en fechas recientes la armonía en las comunidades académicas se ha roto, y los mediocres y los destructivos han tomado las riendas, minando los liderazgos natos. A pesar de la tristeza que ocasionan estos hechos, la clave es seguir adelante, trabajando con disciplina y profundidad. La excelencia es una forma de vida.

 

Laura Suárez de la Torre

Historiadora, investigadora del Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora y miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel II.

 

La historia requiere una constante revisitación y en ello van implícitos muchos retos para poder presentar nuevas maneras de entenderla y de presentarla a los lectores. De ahí que emprender investigaciones me ha implicado estar en constante conocimiento de las novedades historiográficas que presentan nuevos enfoques, temas, recursos documentales, líneas de investigación, interpretaciones, perspectivas de análisis. En pocas palabras, la constante necesidad de mantenerme actualizada. Escribir para mis pares es una tarea cardinal, pero también las tareas de divulgación representan un reto; poder ofrecer a otros lectores no especializados los resultados de las investigaciones que hemos emprendido.

Otros retos y a la vez otras estrategias para consolidar mi carrera han sido la coordinación de seminarios de investigación, espacios destinados a desarrollar nuevas investigaciones y propiciar la discusión. En los seminarios interinstitucionales que coordino en el Instituto Mora participan académicos de diversas disciplinas relacionadas con las ciencias sociales y las humanidades. De igual manera, la creación de redes internacionales ha sido una tarea ardua que me ha redituado grandes beneficios y satisfacciones, pues además de propiciar un intercambio académico ha favorecido el desarrollo de proyectos de investigación originales, la publicación de libros y artículos, la organización de coloquios, entre otros.

 

Concepción Company Company

Filóloga, investigadora emérita de la Universidad Nacional Autónoma de México y miembro de El Colegio Nacional y del Sistema Nacional de Investigadores. nivel III.

 

Retos han sido varios, pero fundamentalmente dos. En México, acceder a espacios laborales académicos con mayoría masculina —cada vez es menor esa mayoría en esos espacios, hay que decirlo— y alcanzar un trato de absoluta igualdad, entendido por esto lograr involucrarme y ser involucrada en las mismas tareas que los otros miembros, para dar prioridad al trabajo y a sus resultados, debilitando el carácter genérico femenino en esos espacios, lo cual no significa funcionar como hombre, aunque sí ha implicado no aducir circunstancias de vida inherentes al sexo femenino. Fuera de México, el reto ha sido, y sigue siendo, hacer que la UNAM —y, por extensión, los otros espacios institucionales que me han acogido— se consolide como líder en lingüística histórica y filología y se convierta en una referencia internacional obligada en estas disciplinas. El reto en este sentido es mostrar que desde cualesquiera coordenadas geográficas y sociales se puede generar conocimiento y crear teoría y nuevos métodos de investigación, sin tener que reproducir o “maquilar” modelos del exterior. Sin apoyo e infraestructura institucional desde el seno el país este reto internacional no es alcanzable.

La estrategia para lograr los dos objetivos anteriores ha sido una combinación de cuatro variables personales, todas conviviendo en igualdad de circunstancias: a) disciplina férrea: todos los días, sean laborales o festivos, mantengo la cotidianidad con mi investigación, sea cual sea la agenda externa que deba cumplir; b) tener muy claro que hay que dar el ciento diez por ciento de esfuerzo y calidad de trabajo, porque la vida pone el rasero en cien o en noventa; c) no tener miedo a subirse a trenes de alta velocidad que pasan a tu lado (cuesta un gran esfuerzo subirse y mantenerse, pero la velocidad genera estabilidad y potencia crecimiento); d) tener una vida personal claramente separada de la vida profesional.

Para mí ha sido clave lograr una vida afectiva feliz —comoquiera que se entienda este complejo concepto—, porque genera estabilidad emocional y potencia la capacidad y la calidad del trabajo, además de que permite claridad y libertad en la toma de decisiones.

 

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Revista El Mundo del Abogado