¿Qué opina de las prioridades actuales del CONACyT en materia de investigación científica?

¿Qué opina de las prioridades actuales del CONACyT en materia de investigación científica?

 

José Sarukhán

Coordinador de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO).

 

Me parece adecuado, por un lado, el apoyo expreso a la ciencia básica de buena calidad en todos los temas del conocimiento, tanto de las ciencias naturales como de las ciencias sociales y las humanidades, combinado con un estímulo a las investigaciones que atiendan de manera más directa asuntos relacionados con el bienestar de la sociedad, particularmente de los grupos rurales.

 

Germán Álvarez Mendiola

Jefe del Departamento de Investigaciones Educativas del Cinvestav y presidente del Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE).

 

El CONACyT carece de una política científica y tecnológica. Hay declaraciones de la directora para apoyar la investigación relacionada con prioridades nacionales y recientemente se abrieron convocatorias para presentar propuestas de proyectos de investigación en ocho áreas. El problema es que en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2020 los programas estratégicos (PRONACE) reciben 0.82% de los recursos del CONACyT, lo cual es totalmente insuficiente para que esos programas se conviertan en prioridad estratégica.

Esta administración no ha ofrecido un diagnóstico sobre la situación de la ciencia y la tecnología en México. No hay programa ni lineamientos claros. El Plan Nacional de Desarrollo es minimalista y superficial al respecto. Hay una propensión hacia el centralismo con tintes autoritarios, sin nociones contemporáneas de gobernanza del sistema de ciencia y tecnología que incluya diversidad de actores e instancias intermedias. Por el contrario, hay intentos por desarticular organismos, como el Foro Consultivo Científico y Tecnológico. Las autoridades han propiciado enfrentamientos con sociedades científicas y con personalidades relevantes que expresan divisiones profundas sobre la ciencia y la tecnología. La aplicación de la austeridad perjudicó a los centros públicos de investigación.

Además, es notoria la incertidumbre por la suspensión de becas a estudiantes en el extranjero, la posible cancelación del Programa de Cátedras CONACyT, la eventual modificación de las reglas del Sistema Nacional de Investigadores y de la acreditación de posgrados, los erráticos nombramientos de funcionarios, las ineficiencias administrativas y, para concluir, la reducción del presupuesto a ciencia y tecnología en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2020 en 2.1% con respecto al de 2019.

En ese marco se torna indispensable contar con un programa estratégico de ciencia y tecnología y una buena ley sobre la materia que traduzca lo que señala el artículo 3º constitucional sobre el derecho de todas las personas a gozar de los beneficios de la ciencia y la tecnología.

 

Rafael Fernández Flores

Doctor en ingeniería mecánica de la UNAM.

 

Hasta donde conozco, no existe un documento que detalle las prioridades para la investigación científica en el país. A través de declaraciones de la titular del CONACyT y de sus acciones pueden inferirse algunas, por ejemplo: 1. Hacer de México un país más soberano, independiente, justo y equitativo. Respetuoso del ambiente. 2. Priorizar el apoyo a la ciencia de frontera y al desarrollo tecnológico de vanguardia. 3. Fiscalizar y hacer más eficiente el gasto.

Lograr la primera de estas prioridades no es tarea exclusivamente del CONACyT que, según su visión, es “promotor y articulador de la ciencia, la tecnología, la innovación y la calidad”. Con la segunda prioridad no se puede más que estar de acuerdo, en la inteligencia de que entendemos lo mismo por ciencia de frontera y desarrollo tecnológico de vanguardia, que son dos términos indisolubles de la internacionalización de la ciencia y no necesariamente producto de los “saberes ancestrales”. En cuanto a la tercera, falta precisar los mecanismos para alcanzarla, para evitar confundir eficiencia con recortes o subejercicio.

En esa misma entrevista, la titular de CONACyT dice que más de 30,000 académicos con niveles de posgrado salen del país porque no encuentran trabajo. Sin embargo, no se propone ninguna acción al respecto y sí se habla de cancelar apoyos a empresas, algunas de las cuales podrían ser sitios de empleo para estos académicos.

Otro rubro que no se abordó en la entrevista mencionada es la generación de vocaciones científicas, derivadas de la vinculación de la investigación con la educación. Recientemente en la Feria Internacional del Libro de de Guadalajara, Raúl Padilla se refirió al tema con unas palabras con las que estoy totalmente de acuerdo y que pueden servir como resumen de mi opinión: “Cualquier alternativa que no ponga énfasis en la calidad del aprendizaje corre el riesgo de perpetuar la inequidad, en lugar de aminorarla”.

 

Rosa Amalia Gómez Ortiz

Docente-investigadora del Programa de Doctorado en Gestión y Políticas de Innovación del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

 

El CONACyT, desde su origen en 1970, coordinó la orientación de la investigación científica y tecnológica, pues inició como un programa de apoyo en momentos de crisis económica. Enfrentó retos, incrementó sus objetivos, generó un sistema de ciencia y tecnología, todo ello al integrar, a través de sus programas, a investigadores, alumnos, organismos públicos y privados y programas de posgrado orientados a la investigación y a la profesionalización, entre otros.

El nombramiento de la doctora María Elena Álvarez-Bylla Roces es un parteaguas en el desarrollo de la ciencia y la tecnología, por ser la primera mujer en este cargo y por el compromiso que representa ante la necesidad de continuar con la integración de los diversos sectores y actores al campo de la ciencia y el desarrollo tecnológico, además de la inclusión prioritaria de campos del conocimiento como educación y administración. El apoyo a la investigación científica es fundamental, puesto que a partir de ella se genera la necesidad imperiosa de innovar. En el proceso de desarrollo de una investigación es difícil determinar dónde inicia una investigación básica y dónde comienza una tecnológica. Pero la investigación básica permite la independencia científica de una nación y sus resultados facilitan el desarrollo tecnológico que consolida la soberanía económica, por lo que la vinculación con los diferentes sectores —social, económico y político— es ineludible.

 

Alberto Ross

Vicerrector de Investigación de la Universidad Panamericana, Campus México.

 

A lo largo del último año, el CONACyT ha anunciado algunas iniciativas y líneas de acción que han llamado poderosamente la atención de la comunidad científica del país. Entre las que más interés han despertado están las siguientes: 1) el llamado a impulsar políticas de ciencia y tecnología comprometidas con la sociedad y el medio ambiente; 2) la propuesta de revisar los criterios de evaluación de la labor científica de los investigadores nacionales; 3) el protagonismo otorgado a las humanidades en el ámbito académico, 4) el combate de la fuga de cerebros, y 5) la promoción de una mayor equidad de género en la carrera científica, acompañada de una mayor inclusión de grupos históricamente excluidos del ecosistema de investigación nacional. Los investigadores y las instituciones tanto públicas como privadas del país están dispuestas a colaborar en el diseño y la ejecución de este proyecto, de manera que la colaboración de todos los actores involucrados será muy valiosa. En ese sentido, las Mesas de Diálogo Ciencia por México que se llevaron a cabo en los últimos meses son, sin duda, un muy buen punto de partida.

 

 

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