¿Quién ha sido el mejor secretario de Educación Pública?

¿Quién ha sido el mejor secretario de Educación Pública?

Mónica Meza Mejía

Profesora-investigadora de la Universidad Panamericana

 

Con Álvaro Obregón a cargo de la Presidencia de la República, en diciembre de 1920, se configuró la Secretaría de Educación Pública (SEP) que tuvo como primer secretario a José Vasconcelos Calderón (octubre de 1921-julio de 1924), discípulo y heredero de la idea de Justo Sierra de que el mecanismo para lograr el progreso del país era la educación. Con esto no quiero decir que considere a Vasconcelos el mejor titular de dicha dependencia, pues sería dejar de lado otras acciones educativas relevantes para el progreso de la educación en el país. Pienso que su figura resalta en la historia, por la coyuntura sociopolítica en la que se enmarcó su gestión: el proyecto de federalización educativa que concebía a la SEP como la instancia responsable de la educación pública de todo el país, organizadora de todos los niveles y las modalidades educativos, a partir de tres departamentos: el Escolar, el de Bibliotecas y el de Bellas Artes. En el Departamento Escolar se impartiría la instrucción y se educaría; en el Departamento de Bibliotecas se difundiría la cultura, y en el de Bellas Artes se daría a esa a cultura el coronamiento necesario para ser completa y alta (Fell, 1989). Durante la gestión de Vasconcelos se crearon las Misiones Culturales, el Departamento de Educación y Cultura para la Raza Indígena, las bibliotecas ambulantes, la educación estética y artística, los desayunos escolares, entre otras innovaciones. La educación pensada por Vasconcelos no sólo se refería a una educación teórica sino, sobre todo, a una práctica, por tanto, entre sus primeras líneas de acción estaba la creación de escuelas allende el mundo urbano. Así surgieron a principios de la década de los veinte del siglo XX las “Casas del Pueblo”. Asimismo, Vasconcelos editó antologías de textos clásicos para acercar eseo conocimiento a niños y a profesores y la revista El Maestro, la cual recogía temas varios de interés para los docentes del país. La figura de Vasconcelos, como señalé al principio, resalta en el tiempo histórico del fin de la Revolución mexicana, cuando convergieron con él otros personajes relevantes en la historia de la educación: Moisés Sáenz y Rafael Ramírez Castañeda, entre otros.

 

 

Marveya Villalobos 

Especialista en políticas públicas internacionales

 

En 2018 la SEP cumple 97 años. Después de Vasconcelos, el mejor secretario de educación fue Jaime Torres Bodet: hombre culto, normalista, funcionario público, diplomático, escritor, ensayista y poeta.

Nacionalmente, es el único secretario en crear el “Plan de Once Años” con la finalidad de resolver el problema de la educación primaria en el país. Fundó la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos. Fue secretario de Educación en dos periodos: 1943-1946 y 1958-1964.

Orgánicamente, creó el Instituto de Capacitación del Magisterio. Organizó la Comisión Revisora de Planes y Programas. Inició la Biblioteca Enciclopédica Popular. Construyó numerosas escuelas, las más relevantes de las cuales fueron la Escuela Normal para Maestros, la Escuela Normal Superior y el Conservatorio Nacional. Asimismo, promovió la construcción del Museo Nacional de Antropología y del Museo de Arte Moderno, la adaptación de los espacios museísticos de Arte Virreinal y de Pintura Colonial. Creó de forma relevante los primeros 30 centros de Capacitación para Trabajo Industrial, con la finalidad de profesionalizar la formación laboral.

Estructuralmente, promovió la campaña nacional contra el analfabetismo. Y por medio de la creación de todos los órganos institucionales creados impulsó el reconocimiento social de los maestros.

Funcionalmente, hizo que los maestros que vivían el reconocimiento social promovieran los buenos aprendizajes.

Internacionalmente, fue representante de México en la Organización de las Naciones Unidas y embajador. Ha sido el único mexicano que se convirtió en director del máximo organismo internacional dedicado a la educación: la UNESCO.

Sus escritos proyectan los problemas de la cultura, la educación y la concordia internacional. Su pensamiento es vigente y necesario para el mundo convulsionado que se vive por la lucha de los nacionalismos.

 

 

Javier Loredo Enríquez

Profesor investigador de la Universidad Iberoamericana

 

Jaime Torres Bodet. Una de las razones de haberlo elegido a él es porque, siendo secretario de Educación Pública, en 1960 realizó una acción sin precedente en la educación en México. Me refiero a la entrega de los libros de texto gratuitos a los tres primeros grados de primaria, hecho que se convirtió en un parteaguas en la educación mexicana. Para lograr ese objetivo fundó la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos, lo que permitió convertir al Estado en el garante de la producción y la distribución de libros de texto gratuitos por todo el país. Pueden escribirse obras completas del significado y los beneficios del hecho de que desde 1960 México cuente con esos libros. Aunado a esta acción, construyó numerosas escuelas; de manera destacada, la Escuela Normal para Maestros y la Escuela Normal Superior.

Fue secretario de Educación Pública en dos ocasiones. La primera entre 1943 y 1946, cuando promovió la Campaña Nacional contra el Analfabetismo, creó el Instituto de Capacitación del Magisterio, organizó la Comisión Revisora de Planes y Programas, inició la Biblioteca Enciclopédica Popular y dirigió el valioso compendio México y la Cultura (1946) y el Conservatorio Nacional de la Ciudad de México. Y la segunda, entre 1958 y 1964, cuando inició un “Plan de Once Años” para resolver el problema de la educación primaria en el país. Entonces también dio auge al programa nacional de construcción de escuelas. Creó, además, los primeros 30 Centros de Capacitación para Trabajo Industrial, que fueron un importante impulso para la formación profesional en México.

Por otro lado, 1929 ingresó al Servicio Exterior, designado en Madrid, París, La Haya, Buenos Aires y Bruselas. De 1940 a 1943 fue subsecretario de Relaciones Exteriores. En 1948 fue nombrado director general de la UNESCO, cargo que desempeñó hasta 1952. De 1954 a 1958 fue embajador de México en Francia y, por si fuera poco, fue investido doctor honoris causa por las universidades de Albuquerque, Burdeos, Bruselas, La Habana, Lima, Lyon, Mérida, México, París, Sinaloa y la Universidad del Sur de California.

 

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