Arturo Ancona

Llevando los libros a la aulas

Arturo Ancona

 

Con una inversión de cerca de 3,300 millones de pesos para el ciclo escolar 2018-2019 y una producción de cerca de 200 millones de libros de texto, la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos realiza una tarea titánica, de la que nos habla su director, para imprimir y distribuir a nivel nacional los materiales que requieren los estudiantes inscritos en el sistema educativo nacional.

 

 

¿Cómo surgió la Conaliteg?

La Conaliteg se reconoce como heredera de un proyecto educativo nacional puesto en marcha durante el gobierno de Adolfo López Mateos, quien, a su llegada a la presidencia de México, decidió implementar el Plan Nacional de Expansión y Mejoramiento de la Enseñanza Primaria en México, conocido también como Plan de 11 Años. En él se proponían acciones para el desarrollo cultural y educativo de México. Una de ellas fue la creación, el 12 de febrero de 1959, de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (Conaliteg).

 

¿Quiénes participaron en la creación e implementación de la Conaliteg?

El presidente López Mateos nombró a Jaime Torres Bodet como secretario de Educación Pública, quien a su vez designó a Martín Luis Guzmán como el primer presidente de la Conaliteg, quien tuvo la responsabilidad de echar a andar este titánico proyecto.

 

¿Cuáles son los retos que enfrenta hoy día la Conaliteg en la producción de los libros de texto?

En primer lugar, la producción de libros y materiales educativos al menos para los últimos dos ciclos escolares, lo cual se traduce en alrededor de 200 millones de ejemplares, por lo que es necesario contar siempre con la coordinación tanto de la industria editorial mexicana como de los impresores, con el fin de tener todos los libros con suficiencia y oportunidad para que los trabajos de distribución comiencen a tiempo.

 

¿Cuáles fueron los principales retos que enfrentó al inicio de su gestión?

Atender el déficit presupuestal. De ahí nos enfocamos a resolver las áreas de oportunidad en los insumos que adquirimos con el objetivo de buscar las mejores condiciones de compra para el gobierno federal, es decir, mediante mecanismos que establece la propia Ley de Adquisiciones, esto es, las licitaciones públicas nacionales e internacionales, para la obtención de dichos insumos. Así logramos ahorros muy importantes sin menoscabo de la calidad en la producción y la distribución de más de 200 millones de libros.

 

Usted es doctor en derecho, especializado en temas de propiedad intelectual. ¿Cómo ha compaginado su experiencia con el trabajo al frente de la Conaliteg?

A lo largo de mi trayectoria profesional he desempeñado varios cargos en la administración pública federal. Esto me ha permitido adquirir un gran conocimiento sobre diversos temas. Uno de ellos, como bien lo mencionas, es la propiedad intelectual, lo cual me permitió, incluso, ser titular de la Unidad Especializada de Delitos contra la Propiedad Intelectual en la Procuraduría General de la República (PGR).

 

¿De qué manera incide su experiencia en la producción de los libros de texto?

Los libros de texto gratuitos son bienes cuyos contenidos están protegidos por los derechos de autor. Mi experiencia en la materia ayudó a influir en la toma de decisiones respecto de los derechos de autor de los materiales educativos, pues considero necesario e importante que sus contenidos estén o sean propiedad del gobierno mexicano a través de la Secretaría de Educación Pública (SEP), para conservar el patrimonio de los mismos y modificarlos conforme a la conveniencia del programa de las materias que el Estado mexicano va normando.

 

¿A cuánto asciende el costo de producción de todos estos materiales?

Para el ciclo escolar 2018-2019 la inversión en la producción fue de cerca de 3,300 millones de pesos. Pero es muy importante mencionar que el costo de cada paquete de libros para los alumnos es de 100 pesos, aproximadamente, es decir, que realmente los libros que usan los estudiantes de educación básica de todo nuestro país se producen a un precio muy por debajo del mercado nacional.

 

¿Cuántos materiales educativos se distribuyen?

La Conaliteg traslada a 362 centros de acopio en la Ciudad de México y a 233 almacenes distribuidos en las 31 entidades restantes, cerca de 200 millones de materiales educativos, para que cada uno de los estados distribuya a tiempo los paquetes de libros en cada ciclo escolar. Para preescolar se entregaron 20 millones de ejemplares y 132 nuevos títulos; para primero y segundo de primaria, 24 millones y 65 títulos, y para los jóvenes inscritos en el primer grado de secundaria, 15,200,000 y 143 nuevos títulos.

 

¿Cómo se coordinan con las entidades federativas para la distribución de los libros?

Como mencionamos, la Conaliteg tiene el compromiso de entregar los libros en estos almacenes regionales; para hacerlo, cada entidad federativa cuenta con un enlace que trabaja muy de cerca con nosotros: el responsable único de distribución (RUD), con quien se acuerda, conforme a la matrícula estatal, la cantidad de libros y materiales educativos de cada entidad; son ellos los responsables de que esto suceda.

 

¿La Conaliteg está involucrada en el diseño y el contenido de los libros de texto gratuitos?

No, ésa no es nuestra responsabilidad. Únicamente producimos y distribuimos los libros de texto gratuitos que requieren los estudiantes inscritos en el sistema educativo nacional. De igual modo, otros libros y materiales que determine la SEP. En lo que respecta a los contenidos, éstos corresponden a la Subsecretaría de Educación Básica, con la que tenemos una relación constante por ser la proveedora de los mismos. Nuestra responsabilidad se enfoca en imprimir ese gran volumen de ejemplares y distribuirlos a todos los almacenes en todos los rincones de la República mexicana.

 

¿Nos podría platicar un poco acerca de la distribución de libros fuera de nuestro país?

El pasado 23 de febrero la SEP y la Secretaría de Relaciones Exteriores firmaron un convenio de colaboración para apoyar la educación, fortalecer la identidad y promover el uso y la práctica del español. Por su parte, la Conaliteg coordinó esfuerzos con el Consulado General de México en Nueva York y el Instituto de los Mexicanos en el Exterior, para exhibir la colección pictórica Pintando la Educación, conformada por obras de arte de distintos artistas plásticos que en su momento se utilizaron como portadas de los libros de texto gratuitos.

Cada año, la Conaliteg entrega estos materiales a través de los consulados de nuestro país en el extranjero, donde los pueden solicitar sin problema.

 

¿Cómo se proyecta la Conaliteg hacia el futuro?

La Conaliteg deberá adecuarse a la nueva tecnología. Todos los libros que ha producido desde 1960 hasta los que se emplean en la actualidad para educación básica, pueden ser consultados digitalmente, para lo cual basta un dispositivo electrónico con acceso a internet. De esta manera se pone al alcance de todos la educación básica con libros digitales. Esto podría sentar las bases para pensar que, tal vez, llegará el momento en que los libros de texto gratuitos sólo se hagan llegar digitalmente, pero aún falta mucho tiempo y tienen que pasar muchas cosas para alcanzar ese objetivo.

 

¿Qué nuevas tecnologías se han incorporado?

Se han modernizado los procesos de acuerdo con las nuevas tecnologías de impresión y se han adquirido tintas que contaminan menos el medio ambiente. Además, el papel utilizado para la producción es totalmente reciclado. Contamos con el programa Recicla para Leer, el cual consiste en que las dependencias de gobierno y algunas empresas del sector privado donen su papel de desecho para que se recicle y se obtenga nuevo material para la producción de los libros de texto gratuitos y los materiales educativos.

 

A la fecha, ¿cuál es el balance en su administración al frente de la Conaliteg? ¿Cuáles son sus logros?

Considero que mis logros, en el poco tiempo que he estado al frente de esta gran institución, no sólo se enfocaron a mejorar la producción y la distribución de libros de texto gratuitos, que ya de por sí es una tarea titánica. Quiero que se me recuerde como alguien que sabe aprovechar el talento de su equipo para sacar adelante los proyectos que se presenten. En este periodo puse mis esfuerzos en dos metas principales: 1) generar políticas de ahorro de recursos públicos a través de diversos mecanismos que prevé la ley, como, por ejemplo, las subastas públicas, y 2) actualizar el decreto de creación de la Conaliteg con miras al futuro para que gestione y administre los derechos de autor de los libros de textos gratuito de la SEP.

Quiero que se me recuerde como un servidor público comprometido con la educación de su país.

 


 

Arturo José Ancona García-López es doctor en derecho por la Universidad Panamericana y especialista en propiedad intelectual, entre otras disciplinas jurídicas. Publicó el libro El derecho de autor en la obra audiovisual (Porrúa, México, 2012).

Cuenta con amplia experiencia, tanto en el sector privado como en el público, en temas relacionados con la propiedad intelectual, los derechos de autor, la cultura jurídica y el combate a la corrupción. Ha sido asesor legal en la Cámara de Diputados y subdirector de Responsabilidades de Servidores Públicos de la Lotería Nacional. Fungió como director del Registro Público del Derecho de Autor en el Indautor, en la Secretaría de Educación Pública, donde implementó métodos de calidad en el servicio de registro. Fue consejero principal propuesto por el gobierno mexicano en la sede de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual en Ginebra, Suiza. En la Procuraduría General de la República se desempeñó como jefe de la Unidad Especializada en Investigación de Delitos contra los Derechos de Autor y la Propiedad Industrial, así como encargado del despacho de la Subprocuraduría Especializada en la Investigación de Delitos Federales.

  

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