Escuela o barbarie: entre el neoliberalismo y el delirio de la izquierda

Escuela o barbarie: entre el neoliberalismo y el delirio de la izquierda

Carlos Fernández Lira, Olga García Fernández y Enrique Galindo Ferrández

Ediciones Akal, Madrid, 2017

 

En vísperas de la instauración del nuevo modelo educativo en México es pertinente preguntarse por la deseabilidad de la “educación integral”. Los autores de la presente obra realizan un análisis sobre las propuestas educativas que se han hecho en España desde el siglo XIX hasta nuestros días, haciendo especial énfasis sobre las repercusiones antropológicas de la llamada “enseñanza integral”.

Actualmente, la educación ha dejado de verse como un derecho de la ciudadanía y ha empezado a concebirse como una inversión: de la formación académica depende el grado de penetración en el mercado laboral. Esto conduce a un estrechamiento entre la enseñanza y los negocios, pues la primera ha empezado a articularse en función de las necesidades de los segundos.

Este cambio deviene en una transformación de la subjetividad del alumno. Éste ya no es un sujeto de derechos en un orden constitucional garantista, sino que se convierte en un emprendedor. Pasa a un mundo solitario, donde debe ser instruido en destrezas para poder competir en el mercado laboral: el conocimiento es dejado de lado. Pero, ¿qué tipo de habilidades son las que aprende? A los negocios no les son de utilidad personas que tengan conocimientos especializados; más bien requieren individuos resistentes psicoafectivamente, que sean flexibles, desarraigados, adaptables, colaborativos y, en términos de Zygmunt Bauman, líquidos. Esta educación aboga por un mundo donde “el derecho laboral ha sido sustituido por la lógica de un ejército de emprendedores que ya no son tratados como trabajadores, sino como empresarios de sí mismos, autónomos sin ninguna protección laboral”.

Para los autores, la clase dominante, a través de sus intereses neoliberales, apoya este tipo de formación. Este estrato social requiere la participación del pueblo para la perpetuación de su estilo de vida. Para ello debe proporcionar una tutela de educación integral que “transforme la conducta [y] reconduzca los intereses de los individuos en contra de su autonomía, imposibilitando la libertad, haciendo impensable […] el cuestionamiento del statu quo”.

Pero la izquierda, en su afán reformador, no es menos entusiasta por este nuevo modelo educativo. Se ha obnubilado con el espejismo del cambio como revolución. Sin embargo, el texto afirma que es necesario ser conservador cuando se trate sobre la educación ilustrada. Los jóvenes deben ser preparados de tal forma que entiendan el mundo, no que encajen en él.

Nos encontramos ante un texto provocador, que pone en duda el beneficio de los nuevos modelos educativos. Para los autores, siempre debe haber algo conservador en lo revolucionario, pues los valores que se pelean deben guardarse. En este sentido, la izquierda debe abogar por una educación ilustrada y, a partir de ella, reformar la sociedad.

 

 

5559-2250 / 5575-6321 / 5575-4935 - Aviso de Privacidad - Términos y Condiciones

Revista El Mundo del Abogado