La equidad y la educación

La equidad y la educación

 

José Saturnino Martínez García, La Catarata, Madrid, 2017

 

Uno de los temas más controvertidos en el campo de la educación hoy es su relación con la equidad. Para poder avanzar hacia ella se requiere una comprensión mayor de la equidad educativa en una sociedad donde las desigualdades sociales tienen una estrecha relación con la inequidad y la exclusión en el sistema educativo. Este libro trata de “aclarar algunas cuestiones básicas que están muy oscurecidas en el debate educativo”, y lo hace recogiendo algunos de esos debates académicos en torno del concepto de equidad y su ausencia, justicia distributiva y desigualdad de oportunidades. Pretende sacar esta cuestión del ámbito académico y de la reflexión teórica y filosófica y hacerlo realidad en el ámbito de la práctica escolar y educativa.

La primera parte (capítulos 1, 2 y 3) recoge las aportaciones en torno del concepto de justicia en el pensamiento político: el intuicionismo pone la razón al servicio de los juicios morales basados en la intuición; el utilitarismo considera que estamos movidos por la búsqueda del placer y el bienestar; los liberales se caracterizan por la forma en que interpretan la libertad (“dejar hacer”), los individuos y la sociedad; para los republicanos, la libertad se da donde nadie está sujeto a las decisiones arbitrarias de los demás. Bajo la denominación de “filosofía de la sospecha” (Paul Ricoeur), autores como Marx, Nietzsche y Freud cuestionan esos sistemas de pensamiento, buscan reestablecer la naturaleza humana en la auténtica libertad contaminada por nuestra posición en el mundo y muestran la gran desigualdad social. El libro expone el pensamiento de estos autores respecto de este tema: la desigualdad de las clases sociales, la “voluntad de poder” y nuestra relación con el mundo a través del inconsciente. Acaba esta parte mostrando cómo al introducirse las tradiciones culturales y las identidades dominadas (las mujeres, los pobres, las minorías culturales, étnicas, religiosas, sexuales…) puede cambiar el marco de justicia y equidad universal. Así, el comunitarismo, el multiculturalismo liberal y los feminismos son capaces de proponer una justicia distributiva equitativa como reconocimiento de las peculiaridades de la diversidad humana.

La segunda parte (capítulos 4, 5 y 6) está dedicada a clarificar el problema de la equidad en nuestro sistema educativo. Preguntándose ¿qué es la educación? sitúa el debate en si “debemos formar para el mercado de trabajo, para el humanismo o para la ciencia”. Utiliza para su análisis la teoría de los campos sociales de Bourdieu —el campo educativo es uno de ellos— y las diferentes tensiones que surgen entre ellos y dentro de ellos. Analiza la configuración de los diferentes niveles educativos hasta su concreción actual y el prestigio académico como dinámica activa de exclusión. Trata la compleja relación entre el fracaso escolar administrativo (FEA) y el abandono educativo temprano (AET) como hecho social y como concepto científico. Cuestiona el concepto de “capital humano” como una metáfora peligrosa. La teoría del capital cultural de Bourdieu es otra forma de generar y legitimar la desigualdad consagrada en la escuela. Se dedica un capítulo a las competencias educativas y a PISA con abundancia de datos. Con base en ellos analiza las diferencias entre países y comunidades autónomas que se justifican por las políticas educativas, por su historia y por su estructura socioeconómica. Dedica un amplio capítulo a la desigualdad de oportunidades, a qué se pueden atribuir éstas y la equidad.

Se podrían haber tratado más a fondo aspectos relacionados con la equidad, como la pobreza infantil, la relación educación-empleos-precariedad, la incidencia de determinadas políticas educativas (biligüismo, excelencia, desinversiones, redes escolares, clasemedianismo), y se ha optado por los expuestos. Esto no quita sentido y fuerza al texto, pero lo habría enriquecido probablemente. Aquí se ponen sobre la mesa cuestiones claves que deberían orientar otras políticas educativas que ayuden a un mayor compromiso con la búsqueda de una creciente justicia y equidad en nuestro sistema educativo. La perspectiva filosófica y sociológica hacen que sea un texto especialmente relevante. Bienvenidos libros como éste que nos pueden ayudar a instrumentar una reflexión más sólida y un mayor compromiso con la equidad en nuestra práctica educativa cotidiana.

 

Julio Rogero Anaya

 


 

* Reseña publicada originalmente como “Compromiso con la equidad educativa” en Cuadernos de Pedagogía, núm. 482, octubre de 2017.

 

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