Motivaciones y valores de la educación: un desafío para México

Motivaciones y valores de la educación: un desafío para México

 

Manuel Pérez Rocha

Ariel, México, 2018

 

Motivaciones y valores de la educación muestra un verdadero amor por el conocimiento, pues remarca que éste debe ser el estímulo principal en la educación y no, por el contrario, la obtención de un título o la adecuada inserción en la vida laboral.

El autor, Manuel Pérez Rocha (rector fundador de la UACM), retoma la caracterización aristotélica de valor de uso y de cambio y la aplica al saber. El valor de cambio es la cualidad que le permite al conocimiento ser intercambiado por productos o servicios, es decir, que sea un objeto que se vende por un buen trabajo, el cual, a su vez, implica estabilidad económica. Por el contrario, el valor de uso se relaciona con la utilidad intrínseca, más allá del posible intercambio. En este sentido, el saber es dador de sentido, es satisfacción de curiosidad, es gozo individual y, al mismo tiempo, es activismo social.

Ahora bien, estos valores dan lugar a dos tipos de motivaciones en los estudiantes: extrínsecas e intrínsecas. Las primeras, fundamentadas en el trueque, se apoyan en la promesa de obtener un título que permita al estudiante tener una vida económicamente mejor, por lo que terminan siendo estímulos espurios que al menor soplido devienen en deserción escolar. Mientras que las motivaciones intrínsecas suponen el conocimiento como un fin en sí mismo, por lo que el abandono de los estudios es mucho más difícil, dándose sólo en situaciones de vida verdaderamente insostenibles.

Pero, ¿cómo fomentar el amor por el saber si vivimos en una sociedad mercantilista, en la que todo está a la venta y lo axiológicamente más importante es el dinero? Pérez Rocha nos da varias alternativas. Por un lado, propone que los espacios-tiempos de aprendizaje estén separados de los de la certificación. Esto puede lograrse si las evaluaciones de los maestros no tienen valor curricular y la certificación se hace en otro momento. Lo anterior fomentaría la concentración en la clase sin que se esté valorando el peso de los conocimientos en función de si serán evaluados o no. Otra alternativa es que la certificación sea por ciclos y no por año, fomentando que el alumno no esté pensando en una calificación y se motive por aprender.

Un capítulo del libro está dedicado a la reforma educativa, la cual, bajo esta perspectiva, constituye una exacerbación de la importancia del valor de cambio. Si el profesor tiene una plaza y un sueldo en función del rendimiento de los alumnos, se está promoviendo que el docente fije su atención en el premio económico y no en la transmisión del saber. Si lo importante es aumentar la retribución económica, no pasará mucho tiempo antes de que la corrupción comience a imperar.

Esta obra hace temblar los fundamentos de cómo se concibe la educación actualmente y trata de regresar al ideal clásico e ilustrado del conocimiento: ser rector de vida, no un mero objeto de intercambio.

 

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