A grandes problemas, pequeñas soluciones

A grandes problemas, pequeñas soluciones

 

¿Cómo desarrollar la economía de un país? ¿Cuáles son las causas de la pobreza? ¿Cómo afecta la desigualdad a una sociedad? Los ganadores del Premio Nobel de Economía 2019 sugieren que dejemos a un lado estas grandes preguntas por un momento. En su lugar, los tres académicos de Harvard y el MIT proponen que nos aboquemos a algo más modesto, pero profundamente revolucionario: definir problemas concretos e identificar soluciones efectivas. Esto tiene particular impacto en el ámbito educativo.

 

 

Al anunciar el premio el pasado 14 de octubre, la Real Academia Sueca de Ciencias señaló que Abhijit Banerjee, Esther Duflo y Michael Kremer “han introducido un nuevo enfoque para obtener respuestas confiables sobre las mejores formas de combatir la pobreza”. Según la Academia, los ganadores del Nobel han logrado “dividir problemas complejos en preguntas más pequeñas y manejables”, con las que es posible probar soluciones nuevas entre los sectores de la población más afectados.

Durante los últimos 20 años, Banerjee, Duflo y Kremer han buscado identificar científicamente qué funciona y qué no en el combate a la pobreza. En el centro de su trabajo se encuentran las evaluaciones aleatorias (RCT, por sus siglas en inglés), una técnica de experimentación que en este contexto permite cuantificar el impacto de un programa público.

Las RCT funcionan dividiendo aleatoriamente a la población que accede a un servicio en dos grupos: uno que recibe el programa en su estado actual (grupo de control) y otro que recibe un servicio rediseñado (grupo de tratamiento). Puesto que la división inicial fue aleatoria, ambos grupos serán estadísticamente idénticos y uno servirá como el contrafactual del otro. Esto permite que al comparar los resultados de ambos cualquier diferencia sea atribuible al programa rediseñado.

La historia de los tres ganadores del Nobel empieza a mediados de los noventa, cuando Michael Kremer buscaba cómo mejorar la educación en Kenia. Asumiendo intuitivamente que la falta de recursos era el principal déficit, Kremer ideó una RCT donde asignaba aleatoriamente libros de textos gratuitos a estudiantes kenianos. El experimento probó por primera vez que la mera provisión de recursos no mejora los resultados educativos de la mayoría de los estudiantes. Un estudio posterior de Kremer y Duflo demostró también que sólo reducir el tamaño de los grupos escolares tampoco tiene un impacto en los estudiantes.

No es sino hasta después que Banerjee y Duflo identificaron que la disparidad entre la oferta escolar y las necesidades de los estudiantes era una de las mayores barreras educativas alrededor del mundo. Mediante un programa llamado Teaching at the Right Level, evaluaron el nivel de aprendizaje de estudiantes de educación básica y los dividieron en función de su desempeño, en lugar de hacerlo por edad o grado escolar. A los alumnos más desfasados les dieron clases básicas sobre lectura y matemáticas, en lugar de sólo seguir el temario ciegamente. Gracias a este programa, todos los estudiantes mejoraron su desempeño. Los más beneficiados, sin embargo, fueron los estudiantes desfasados.

Al identificar con precisión si una política sirve o no sirve, los ganadores del Nobel nos han permitido concentrar los recursos públicos donde más se necesitan. Cuando nos importa elevar la asistencia escolar, por ejemplo, el impacto de gastar 100 dólares varía según el programa que elijamos: en México, ese monto invertido en Progresa aumentó la asistencia escolar entre 0.02 y 0.09 años; en Kenia, subsidiar uniformes da 1 año, otorgar una beca, 1.4 años, y proveer comidas escolares, 2.8 años; en la India, proveer suplementos de hierro y desparasitar niños otorga 3.4 años; en Kenia, el mismo programa de desparasitación brinda 28.6 años adicionales de escolaridad. El caso más impresionante, sin embargo, es el de Madagascar: en ese país, el gastar 100 dólares informando a los padres sobre los retornos financieros de la educación proveyó 40 años adicionales de escolaridad.

Los tres ganadores del Nobel han logrado acompañar su trabajo académico con un sólido despliegue operativo. El matrimonio Banerjee-Duflo, por ejemplo, fundó en 2003 el Abdul Latif Jameel Poverty Action Lab (JPAL), un laboratorio de políticas públicas en el MIT, abocado a reducir la pobreza escalando soluciones basadas en evidencia científica. De igual forma, Dean Karlan, uno de los discípulos de Duflo, fundó el Innovations for Poverty Action (IPA), una agrupación de académicos de las mejores universidades del mundo que ha implementado más de 800 RCT en 51 países.

El simple hecho de aplicar a las políticas sociales el mismo nivel de prueba que exigimos a los medicamentos ha transformado el combate a la pobreza alrededor del mundo. Al introducir la experimentación en la resolución de problemas públicos, Banerjee, Duflo y Kremer han forjado un proceso de innovaciones que permite identificar científicamente soluciones prácticas y escalables. Aunque los tres académicos saben que un solo experimento no resolverá los grandes problemas del mundo, durante las últimas dos décadas la totalidad de su trabajo ha construido un sólido basamento para enfrentar la pobreza.

El Nobel de Banerjee, Duflo y Kremer nos invita a abandonar la política pública basada en la ideología, la ignorancia y la inercia. Su trabajo es un exhorto para experimentar con lo público. A través de IPA y JPAL, los tres han demostrado que no necesitamos grandes reformas para impulsar el cambio social. Aun en los contextos más adversos, la acumulación de pequeñas mejoras en la política pública puede tener un impacto demostrable en la vida de las personas.

En 2017, IPA abrió una oficina en México para atender la creciente demanda de evaluaciones de impacto. Actualmente, colabora con la Universidad de Yale generando evidencia sobre diseños de instituciones policiales que permitan forjar en nuestro país organizaciones más eficientes, resilientes y confiables. El IPA en México también explora temas de medio ambiente, educación, justicia, mejora regulatoria, entre otros.

Sirva este artículo como una invitación para que los tomadores de decisiones en México colaboren con IPA en la definición de problemas públicos y en la identificación de soluciones efectivas para los retos que enfrentamos.

 


 

* Odette González Carrillo es licenciada en ciencia política por el Instituto Tecnológico Autónomo de México, maestra en administración pública por la Universidad de Harvard y country manager de IPA en México. Twitter: @odetteglz. Correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

** Alejandro F. Noriega es licenciado en derecho por el Instituto Tecnológico Autónomo de México, maestro en políticas públicas por la Universidad de Harvard y trabaja en innovación gubernamental. Twitter: @noriegalejandro. Correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

 

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