La nueva reforma educativa: ganadores y perdedores

La nueva reforma educativa: ganadores y perdedores

 

Si bien el presidente Andrés Manuel López Obrador puede conseguir aliados en la bancada del Partido de la Revolución Democrática para alcanzar la mayoría calificada, no es seguro que la enmienda que propone para modificar el artículo 3º pase por el tamiz del Congreso. Sin embargo, actores que tienen intereses invertidos en esa mudanza ya lo ven como un hecho. Y aunque la metamorfosis no se consagre en la Carta Magna ya se sienten triunfadores. Y, en efecto, algo ganaron.

En primer lugar, los grupos de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que nunca cejaron en su oposición. Su estrategia de movilización-negociación-movilización causó dolores de cabeza al gobierno y lograron canonjías en la Secretaría de Gobernación y en varios estados como Oaxaca y Chiapas. Hoy están en la cresta, ven coronadas su perseverancia y su demanda principal: extirpar “la evaluación punitiva”.

En segundo lugar, Elba Esther Gordillo y su grupo de fieles. Ella regresó a la vida pública, pero quiere más, volver ser la jefa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que su camarilla sea de nuevo la hegemónica. Sus allegados ven en la propuesta del presidente López Obrador un laurel a su causa; tal vez incluso piensen que regresará la “carrera sindical”, es decir, comisionados al SNTE pagados con la nómina magisterial. El entonces candidato Andrés Manuel López Obrador firmó ese compromiso en Zacatecas en diciembre de 2017.

En tercer lugar, la tropa mayoritaria del SNTE. No obstante que tuvo que sacrificar a Juan Díaz de la Torre, su gente mantiene el control del comité ejecutivo nacional y de la mayoría de los comités seccionales. Alfonso Cepeda Salas, el nuevo jefe de jefes de esa confederación de cuadrillas, quizá sea el vencedor mayor, al menos por lo pronto. Él ofreció apoyo al proyecto del presidente, renegó de lo que había auspiciado por años y le prometió acatar la nueva consigna. Él, contrario a las ofertas de la CNTE y de la señora Gordillo, puede procurar tranquilidad y armonía con las autoridades, tanto de la Secretaría de Educación Pública (SEP) como de los estados.

En cuarto lugar, maestros de base cuya ética (o vocación) es débil y esperan encontrar la vía para heredar su plaza al jubilarse.

Con todo, hasta el momento esas ganancias son simbólicas, si bien ya tienen consecuencias concretas, en especial en los territorios de la CNTE.

Empero, como en toda balanza de las contiendas políticas, lo que unos ganan otros lo pierden. Aventuro que los perjudicados principales son la masa de maestros dedicados y cumplidos. El Servicio Profesional Docente (SPD) les ofreció una vía institucional con reglas claras para el ingreso y la promoción; su trayectoria laboral ya no dependía de la voluntad y los atropellos de líderes sindicales. Atención, no digo que la letra de la ley se aplicara íntegra; la tradición corporativa y la corrupción no iban a desparecer con la entrada en vigor de las leyes. Hubo chapuzas contra los ganadores de los concursos, a muchos no los dejaban entrar a las escuelas, a otros los enviaban a zonas alejadas, lo cual antes era normal para la mayoría de los recién egresados, pero ahora se hacía como castigo.

Otros castigados pertenecen a la burocracia de confianza de la SEP o son los trabajadores del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE). Hoy viven en la incertidumbre laboral y no saben si mantendrán sus ingresos. No soy ingenuo: entre ellos hay holgazanes que se apoyaban en las reglas existentes y gozaban de privilegios e ingresos altos. Pero también los hay profesionales y trabajadores; son éstos quienes sostienen el trabajo regular de las instituciones de educación.

Estoy lejos de pensar que el INEE sea una institución perfecta; su junta de gobierno cometió errores. Tal vez sus integrantes consideraban que el INEE era independiente y no un órgano del Estado mexicano, autónomo, sí, pero ligado al SPD, no sólo al Sistema Nacional de Evaluación Educativa. Pero transformarlo en un aparato dócil dentro de la estructura de la SEP —que es la propuesta del gobierno— es un revés a la transparencia y a la rendición de cuentas.

Por supuesto que este balance es incompleto. Las partidas del debe y el haber pueden ser inmensas, pero sus efectos se notarán hasta que la reforma sea ley vigente y el gobierno se embarque en la modificación de las instituciones.

 


 

* Doctor en educación por la Universidad de Stanford y profesor en la Universidad Autónoma Metropolitana, campus Xochimilco. 

 

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