Difundamos los resultados de la investigación

Difundamos los resultados de la investigación

Después de estudiar un tema, de analizar los datos y de obtener unos resultados concretos, es necesario avanzar un paso más en la investigación para poder cerrar el ciclo: hay que dar a conocer los resultados. Es la fase final de este proceso, sin el cual todo trabajo de investigación resulta estéril, sostienen los autores al hablarnos de la necesidad de difundir entre el público general los descubrimientos que se logran en la academia.

 

 

Cuentan que en una ocasión un joven se acercó a Albert Einstein porque había oído hablar de la teoría de la relatividad y quería saber en qué consistía. Einstein le preguntó si tenía conocimientos de física, pregunta a la que el joven respondió con un rotundo no. La misma respuesta tuvo cuando Einstein lo interrogó sobre si sabía de matemáticas. Entonces el físico, autor de la teoría general de la relatividad, respondió: “Si estás sentado en un sofá con tu novia durante toda una hora, te va a parecer que han pasado unos minutos, pero si estás sentado sobre una estufa caliente durante unos minutos, te va a parecer que ha pasado toda una hora”.

Esta anécdota, que explica un rabino ortodoxo, nos sirve para centrar las cuestiones básicas que queremos tratar en este artículo. Existen ya documentos muy afinados que pueden consultarse a través de la red que tratan sobre lo que debemos entender por resultados y sobre las estrategias más adecuadas para difundirlos. Adjuntamos en el “Para saber más” tres documentos que esclarecen mucho esta cuestión (Oficina de Transferencia de Tecnología del CSIC; Universidad de Almería; Torres-Salinas y Delgado, 2009). Pero ahora nos interesa volver a Einstein y al joven que no era ni matemático ni físico, porque a partir de esta situación comunicativa desplegaremos nuestras reflexiones.

 

Un antes y un después

En primer lugar, partimos de una situación asimétrica en lo que se refiere al conocimiento. Uno de los dos se plantea una pregunta pertinente e investiga a partir de este interrogante hasta llegar a unas conclusiones. Son conclusiones que van más allá de la situación de partida. Este es, obviamente, el requisito que justifica la necesidad de llevar los resultados fuera del ámbito donde se han generado. La expansión, la diseminación de las ideas, se hace necesaria cuando en relación con lo que sabemos se establece un antes y un después.

Nuestra investigación parte de la siguiente pregunta: ¿qué conocimientos, concepciones y motivaciones tiene el alumnado que está estudiando magisterio, sobre el género discursivo en el aula, en general, y sobre su importancia para el aprendizaje de las lenguas, las ciencias y las matemáticas en particular? Ahora, después de estudiar el tema, de analizar los datos y de obtener unos resultados concretos, es necesario dar un paso más, sin el cual es imposible dar por terminado el ciclo. Tenemos que dar a conocer los resultados.

Einstein había construido un nuevo marco conceptual que permitía pensar el tiempo de manera distinta. Pero si lo que había descubierto era realmente importante, tenía que serlo no sólo para un reducido grupo de científicos sino para toda la humanidad. En consecuencia, responde a la pregunta de su interlocutor con otra pregunta. Que el joven curioso no supiese de física, ni de matemáticas, no lo convertía en alguien, por decirlo así, al margen del conocimiento. Él también tenía experiencias en la vida y a estas experiencias apeló el físico para llevarlo al mundo del conocimiento, que no es otro que el de la curiosidad.

Quizá de esta curiosidad nació un interés por aprender matemáticas o física. No cabe duda de que si éste es el camino que emprendió el joven, hubiera llegado a entender con más profundidad la teoría de la relatividad, pero desconocemos el más allá de la anécdota. Lo importante es que se tendió un puente entre un saber muy consolidado y un saber muy incipiente. Y en esto consiste la difusión: en tender puentes en todas direcciones para extender lo aprendido.

 

Para todos los públicos

Actualmente en el mundo científico hay una verdadera obsesión por publicar en las revistas que se denominan de alto impacto. Por suerte, los proyectos ARMIF no se limitan a activar estos tentáculos. Por el contrario, la presencia de maestros en activo y de investigadores genera un discurso riguroso y, a la vez, asimilable por una amplia gama de receptores.

Ya en la fase final de nuestro proyecto nos planteamos cómo difundir los resultados. Tenemos que confesar que en aquel momento no nos acordamos de Einstein, pero sí que en nuestra concepción de lo que es una investigación dirigida a la mejora de la formación de los maestros pensamos en distintos escenarios para la difusión. Por supuesto pensamos en congresos internacionales y en revistas científicas de alto impacto. Y nos hemos presentado a diversos congresos y hemos publicado en las actas de estos congresos; asimismo, estamos en trámites de dar a conocer nuestros resultados a nivel internacional a través de publicaciones consideradas relevantes. Pero entendimos que el paso adelante dado a partir de la interrogante inicial debía comunicarse a otros públicos. Por eso organizamos unas jornadas a partir de las siguientes cuestiones: ¿cómo se construye conocimiento a través de las conversaciones?, ¿cómo se desarrolla una conversación con grupos interniveles?, ¿como se respetan las subjetividades? y ¿cómo se amplían los puntos de vista?

Estas jornadas tuvieron el siguiente diseño:

  1. Presentación de experiencias relacionadas con la interacción en el aula por parte de maestros implicados en el proyecto ARMIF.
  2. Visita de alumnos, maestros y profesores universitarios a las escuelas implicadas en el proyecto ARMIF para intercambiar puntos de vista.
  3. Sesiones de intercambio de puntos de vista entre maestros, alumnos de los grados de maestro y profesorado de la Universidad de Barcelona. En estas sesiones se partía de los resultados obtenidos en la investigación realizada.
  4. Sesión plenaria para aprender de la conversación entre dos expertos: Jaume Cela, maestro y escritor, y Olga Esteve, doctora, experta en formación e investigadora del grupo GRAEL de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

Entendemos la investigación de manera parecida a como Vygotski (1996) concebía el desarrollo hasta alcanzar la función psicológica superior o conducta superior. La progresión se realiza en espiral, “atravesando el mismo punto en cada revolución, mientras avanza hacia un estadio superior”. No hay en ningún caso un punto final. Todo progreso representa un ir hacia delante que aporta un grupo de investigación concreto a la comunidad; este movimiento hacia delante debe conllevar también un beneficio a la sociedad. En nuestro caso, pensamos en un beneficio relacionado con la calidad de la educación de los futuros maestros, ya que ahora pueden saber más acerca de qué significa interactuar en las diferentes áreas del saber para coconstruir conocimiento.

 

Para saber más

  • Torres-Salinas, Daniel, y Emilio Delgado López Cózar (2009). “Estrategia para mejorar la difusión de los resultados de investigación con la web 2.0”, El Profesional de la Información, vol. 18, núm. 5, septiembre-octubre, pp. 534-539.
  • Vygotski, Lev S. (1996), El desarrollo de los procesos psicológicos superiores, Crítica, Barcelona.
  • Páginas web: Oficina de Transferencia de Tecnología del CSIC (Guion para la redacción de planes de difusión y explotación de los proyectos de investigación: http://www.dicv.csic.es/pdf/ott/planes.pdf) y Universidad de Almería (Difusión de la investigación: http://cms.ual.es/UAL/universidad/serviciosgenerales/biblioteca/servicios/INV_23_DIFUSION).

 


 

* Conxita Márquez es jefa del Departamento de Didáctica de la Matemática y las Ciencias Experimentales en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona. Juli Palou Sangrà es licenciado en filosofía y en filología catalana, y doctor en filosofía y ciencias de la educación. Es profesor titular del Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de Barcelona. Artículo publicado originalmente como “Difusión de la investigación”, en Cuadernos de Pedagogía, núm. 474, enero de 2017.

 

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