Cómo innovar: las mejores prácticas internacionales

Cómo innovar: las mejores prácticas internacionales

Este artículo describe el camino que toma la formación profesional en cuatro países distintos: Dinamarca, Suiza, México e Inglaterra. En todos ellos, el partenariado público-privado y el contacto con el mundo empresarial son ejes de la planificación y la gestión de la oferta de formación profesional.

 

 

En distintas publicaciones internacionales (OCDE 2009 y 2010) se hace referencia a la necesidad de innovación que requiere una formación profesional (FP) de calidad. La FP está estrechamente unida a un mercado laboral sacudido por cambios de distinto tipo, que provocan esa necesidad de innovación. Por otro lado, investigaciones de organismos internacionales como el European Centre for the Development of Vocational Training (CEDEFOP, 2008) apuntan que en 2020 el 50% de los puestos de trabajo tendrá que ser cubierto por graduados con FP, con el fin de dar respuesta a los retos de competitividad y productividad que se plantearán.

 

Dinamarca: la proximidad territorial de la planificación

El mercado laboral y el tejido productivo danés se caracterizan por un incremento de la demanda de competencias profesionales que den continuidad a los elevados índices de productividad que registra su economía. Dinamarca se ha dotado de un sistema capaz de satisfacer las necesidades actuales y de anticiparse a las futuras en materia de competencias profesionales y nuevos conocimientos requeridos por las empresas. Para garantizar la calidad de las prácticas de la FP desarrolladas en las empresas, éstas han de someterse a la aprobación por parte de un consejo compuesto por empresarios y trabajadores de la formación práctica recibida por los estudiantes de FP en las empresas. Casi la mitad de cada generación de daneses se matricula en FP. La duración de los cursos puede oscilar de tres y medio a cinco años, y la oferta formativa se estructura aproximadamente en 100 familias profesionales o programas educativos y cada uno de ellos da lugar a diferentes especialidades.

 

Gestión desde el territorio

Dispone de dos niveles de gestión: el primero es el nivel nacional o gubernamental, y el segundo es el local; no existe nivel regional.

El nivel nacional actúa en dos fases. El punto de partida es el establecimiento de un marco normativo general. A partir de este marco son los interlocutores sociales (representantes sectoriales, instituciones de formación profesional, patronal y sindicatos) los principales responsables de la definición de los contenidos de los cursos. Estos contenidos se definen a partir de los comités comerciales nacionales. Estos comités, de carácter sectorial, se encargan, concretamente, de proporcionar aportaciones sobre una o más cualificaciones (títulos) de formación profesional de interés para su sector, definir el contenido, la duración, los mecanismos de evolución de programas y cursos, la adaptación continua y la supervisión de los programas. Sobre la base analítica que les proporcionan los diferentes mecanismos de evaluación, el comité realiza los cambios necesarios en los programas existentes y pueden recomendar la creación de nuevos programas o la interrupción de aquellos que se consideren anticuados.

El nivel local lo integran los comités comerciales locales, específicos para cada oficio o profesión que se imparte en el centro de FP a nivel local. Este comité lo componen representantes de empresas locales, industria y servicios, así como representantes gremiales de referencia, y su principal función es definir el contenido que se impartirá en los centros de FP de los municipios y trasladar a la administración de referencia aportaciones sobre cómo ir readaptando el marco normativo general (nacional) al nivel local. Éste es el nivel más directo de intervención de los agentes sociales sobre la oferta educativa. Los agentes sociales también están representados en los consejos de administración (claustros) de los centros y las universidades.

 

Suiza: innovación vinculada a la universidad

Suiza presenta el mayor volumen proporcional de población joven que estudia FP, pues 70% de la población de 15 años de edad escoge esta vía (que puede durar entre dos y cuatro años), situando a la FP como alternativa real y muy factible a la universidad. El sistema de FP de Suiza se caracteriza por tener un contacto muy fluido con el mercado laboral y por ser totalmente permeable y dar respuesta a las necesidades del mismo, a partir de 300 titulaciones de grado medio (CFGM) y 400 de grado superior (CFGS), en un país de 7.7 millones de habitantes.

 

Contacto directo con el tejido productivo

La economía suiza se estructura a partir de 600 asociaciones profesionales. Estos actores son los responsables de trasladar al Ministerio de Educación qué competencias profesionales y necesidades sectoriales ha de cubrir el sistema de FP. De esta manera, las demandas del tejido productivo llegan a los planificadores educativos del gobierno central, sin intermediarios. El Ministerio de Educación se encarga de recoger las necesidades detectadas y articularlas para poder desplegar currículos marco válidos en los 26 cantones que conforman la Confederación Helvética. Los cantones, por su parte, son los responsables de los centros de formación (el gobierno central no tiene competencias sobre éstos) y de la planificación y la implementación de los acuerdos tomados conjuntamente con el Ministerio de Educación.

 

Innovación desde el empirismo

En Suiza, la organización de la innovación en FP data de 1997 y parte de un potente sistema de indicadores equiparables a los que presenta la OCDE. Los indicadores más importantes son los que hacen referencia a eficiencia, eficacia e igualdad. Cuando se desarrolla un nuevo proyecto con éxito, se estudia la conveniencia de extrapolarlo a otras ramas y disciplinas, y se analizan las razones del éxito para abrir nuevos campos de investigación en FP. Estos procesos de innovación en FP tienen una duración de tres años y se desarrollan a partir de la creación de un partenariado público-privado que guiará sus decisiones, tomando en cuenta indicadores sobre la viabilidad y la durabilidad de las profesiones a las que dará lugar el proceso de innovación iniciado, así como estudios que definirán la combinación de competencias específicas y genéricas a desarrollar.

 

La Academia o el “Leading House”

Con el fin de potenciar la investigación y la innovación en FP, a instancias del Ministerio de Economía suizo se creó la Agencia Federal de Educación Profesional y Tecnología (OPET), cuyo cometido es “asegurar que el sistema de educación superior suizo produzca mano de obra cualificada y que Suiza siga siendo un lugar atractivo e innovador para educarse y para la actividad económica”.

Uno de los aspectos básicos de la actividad de esta agencia es que está estrechamente vinculada a la universidad. El comité director de la OPET está integrado por miembros del mundo académico, del gobierno y de la economía, con lo que distintas sensibilidades entran en contacto para marcar las líneas de innovación en FP. Este comité decide sobre las disciplinas y los programas que se desarrollarán en los campus de investigación vinculados al desarrollo de la FP, define conceptualmente todos los aspectos relacionados con la misma, establece equipos de investigación sostenibles que desarrollen diferentes investigaciones en sectores concretos de FP, potencia la colaboración internacional y establece relaciones con universidades e institutos de investigación para crear una verdadera red de investigación en FP con las siguientes prioridades: calidad de los estudios, competencias sociales, estrategias de aprendizaje, tecnología aplicada, economía, sistemas y procesos asociados a la FP.

 

Buenas prácticas en orientación

Un sistema formativo orientado a la calidad conlleva diversos beneficios; por ejemplo, la reducción del abandono de la formación, el aumento del éxito escolar y una mayor eficiencia del sistema. A menudo, la población joven decide qué tipo de itinerario académico seguir a partir de información sesgada, de una vocación equivocada o sin tener en cuenta los grandes rasgos del mercado laboral. En España, por ejemplo, los licenciados jóvenes (25 a 29 años) que desempeñan un trabajo por debajo de su titulación académica representan 44% (Ministerio de Educación, 2010), la cifra más elevada del entorno OCDE, cuya media se sitúa en 26%. Esta cifra, que muestra un desencaje claro entre las necesidades del mercado laboral y el sistema educativo, está alimentada, en parte, por un déficit en los mecanismos formativos y ciertas lagunas en el sistema de orientación.

 

México: aproximación de la información

En 2007 México decidió reformar su sistema de orientación de los estudios postobligatorios debido al elevado índice de abandono escolar que experimentaban (46%); a que 45% de los jóvenes licenciados no trabajaban en una actividad relacionada con sus estudios —la cifra mexicana es muy similar a la española, más actual—, y a que el tejido productivo de México requería más técnicos, ingenieros y perfiles relacionados con ciencias aplicadas, mientras que el sistema educativo producía perfiles diferentes.

En el proceso intervinieron cuatro grupos de actores: autoridades educativas estatales, autoridades educativas federales, el Poder Legislativo y autoridades educativas de instituciones vinculadas a la educación superior (universidades).

Se impulsó el proyecto “Orientación vocacional en mi memoria”, que se concreta en la entrega a cada alumno de secundaria básica de una memoria USB con cuatro contenidos básicos:

  • Guía interactiva (Guía T) que permite a los jóvenes descubrir su vocación: sus habilidades y sus cualidades relacionadas con ocupaciones concretas.
  • Información sobre el mercado laboral relacionada con diferentes profesiones y videos de jóvenes que han tenido éxito en las mismas.
  • Catálogo detallado y territorializado de los diferentes estudios universitarios y centros universitarios de México.
  • Herramientas de planificación económica.

Además de entregarlo a los alumnos jóvenes, este material también se destina a orientadores, profesores, tutores y familias.

 

Inglaterra: orientadores profesionales

En el caso de Inglaterra, la potenciación de los mecanismos de orientación vino motivada, en parte, por el bajo porcentaje de población entre 25 y 34 años de edad que en 2001 había finalizado algún tipo de educación secundaria superior (68%).

Una de las acciones que emprendió el gobierno inglés fue profesionalizar y otorgar estatus a la figura del orientador, a través de la creación del Institute of Career Guidance (ICG) (http://www.icg-uk.org/home.html). Este instituto universitario cumple diversas funciones: se ha convertido en un referente aglutinador de contenidos que ha contribuido a reglamentar y dotar de coherencia la labor de orientación que se desarrollaba desde diversas instituciones y estamentos; es un referente centralizador de buenas prácticas en orientación y de nuevos contenidos en esta disciplina, y forma a orientadores de personas adultas en el sector de la educación postsecundaria superior.

Los estudios de orientador profesional se desarrollan en 15 universidades del país, tienen una duración de un año o dos y forman sobre diferentes contenidos o bloques: prácticas profesionales, orientación práctica en transiciones, elección de ocupación y consulta de recursos, estructuras de la educación e itinerarios profesionales, empleo y formación, y formación práctica.

 

Para saber más

  • CEDEFOP (2008), “Skills Needs in Europe. Focus on 2020”.
  • Ministerio de Educación (2010), “Panorama de la educación. Indicadores OCDE 2010”.
  • OCDE (2009), “Working out Change: Systemic Innovation in Vocational Education and Training”.
  • OCDE (2010), "New Skills for a New Jobs”.

 


 

* Teresa Lloret Grau es directora del Observatorio de la Formación Profesional y secretaria del Consejo de la Formación Profesional de Barcelona. Ángel Tarriño es investigador del Observatorio de la Formación Profesional (Fundación BCN Formación Profesional). Gran parte de la información que recoge este artículo procede de los resultados de la 1a Conferència Internacional: Innovació, Formació Professional i Empresa, coordinada por la Fundación BCN Formación Profesional, en marzo de 2009. En ella participaron miembros del gobierno de diversos niveles (local, regional y nacional) relacionados con la planificación, la gestión y la innovación en formación profesional de cuatro países de la OCDE. Asimismo, se presentó un avance de resultados de los estudios Systemic Innovation in VET y Learning for Jobs, ambos de la OCDE. Artículo publicado originalmente como “Buenas prácticas internacionales en innovación”, en Cuadernos de Pedagogía, núm. 410, marzo de 2011.

 

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