Ecoeducación: Centre for Ecoliteracy

Ecoeducación: Centre for Ecoliteracy

 

La ecoeducación es una corriente filosófica que percibe al planeta como una gran red, como un sistema vivo del cual la humanidad forma parte. Quiere integrar los principios ecológicos a los procesos de aprendizaje y propiciar una transformación de los valores y las visiones para evitar el daño al planeta. El Centre for Ecoliteracy de California ayuda a crear líderes motivados para que conviertan a sus comunidades escolares en organizaciones sostenibles.

 

 

La ecoeducación es una corriente filosófica educativa que proporciona el marco conceptual para fomentar entre los aprendices una conciencia ecológica, una ética solidaria y una cultura sostenible. Propone una nueva mirada del mundo, una más integral, orgánica y relacional. Integra los nuevos supuestos de las ciencias de frontera en relación con la naturaleza de la realidad, el ser humano, los procesos de aprendizaje, el pensamiento y la inteligencia. Ostenta como objetivo último la formación de seres compasivos, solidarios, conscientes de que pertenecen al tejido de la vida y preparados para aplicar los principios y los conceptos de la ecología a la construcción de una sociedad sostenible.

Esta corriente está fundamentada en un pensamiento sistémico-complejo que percibe el planeta como una gran red, un sistema vivo del cual formamos parte con intrincadas relaciones formadoras. El ser humano es considerado en sus múltiples dimensiones (cognitiva, emocional, corporal, social, estética y espiritual) y manifiesta diversas maneras de ser inteligente. El proceso de aprendizaje es visto como una experiencia transformadora de la conciencia, un proceso vitalicio y evolutivo donde el aprendiz integra la información a su proceso de autoorganización y autoconstrucción personal.

Estos supuestos asumidos por la ecoeducación están distantes de la visión positivista que impera en muchos de nuestros centros educacionales; proponen una mirada fundamentada en la interconexión, la complejidad y la acción crítica colectiva. Por eso, la metáfora de la escuela como una fábrica, con el consabido control de calidad, tiene que ser sustituida por la visión que provee una comunidad de aprendizaje que se rige por las características de los sistemas vivos: son emergentes y evolucionan a través del tiempo. Este cambio en la concepción del mundo destaca el reto de asumir en nuestras comunidades escolares esta nueva visión sistémica, transdisciplinar, interactiva y evolutiva. La Carta de la Tierra ofrece a la ecoeducación la repercepción epistemológica propuesta por esta nueva cosmovisión emergente; aporta los valores y las orientaciones filosóficas que articulan una ética solidaria con énfasis en la otredad, el bien común y la sostenibilidad.

A continuación ofrecemos parte de los hallazgos de la investigación “Ecopedagogía” y del programa “Ecoescuelas de Puerto Rico: propuesta para la integración de la Carta de la Tierra” con el propósito de reseñar los acercamientos metodológicos y las modalidades de práctica de una organización que ha abordado durante más de 20 años la ecoeducación en el contexto escolarizado de Estados Unidos y otras naciones como la India, Brasil, Canadá y Australia.

 

El Centre for Ecoliteracy en California

La experiencia educativa del Centre for Ecoliteracy (CFE) ha evolucionado en el modelo smart by nature (inteligente por naturaleza) que tiene como objetivo el desarrollo de líderes motivados a transformar sus comunidades escolares en organizaciones sostenibles. Este modelo fundamenta sus procesos educativos en cuatro principios medulares: 1) la naturaleza es nuestra maestra, 2) la sostenibilidad es una práctica comunitaria, 3) el mundo real es el ambiente óptimo para el aprendizaje y 4) vivir una vida sostenible está enraizado en el profundo conocimiento del entorno. Con un evidente acercamiento holístico a los procesos de aprendizaje utiliza métodos colaborativos, vivenciales, fundamentados en proyectos y contextualizados en el entorno donde se lleva a cabo el proceso de aprendizaje.

Los cuatro principios medulares del modelo se implementan guiados por 15 competencias establecidas para la educación sostenible que a su vez promueven el desarrollo humano en sus distintas dimensiones e integran aspectos cognitivos, emocionales, de acción y de conexión. Entre estas competencias queremos presentar ocho que ejemplifican la magnitud de la transformación que persigue la ecoeducación y la resonancia que tienen con los principios y los valores de la Carta de la Tierra: 1) acercamiento a las controversias y las situaciones desde una perspectiva sistémica; 2) entendimiento de los principios ecológicos; 3) vislumbrar las consecuencias de las decisiones a largo plazo; 4) sentir preocupación, empatía y respeto por otras personas y seres vivos; 5) compromiso con la equidad, la justicia, la inclusión y el respeto por todas las personas; 6) crear y utilizar herramientas, objetos y procedimientos requeridos por las comunidades sostenibles; 7) experimentar asombros y admiración por la naturaleza, y 8) reverenciar a la Tierra y a todos los organismos.

A continuación describiremos de manera sucinta tres iniciativas escolares asistidas por el CFE y representativas de los principios medulares del modelo smart by nature.

 

School of Environmental Studies, Minnesota

Escuela pública suburbana especializada en estudios ambientales y fundada en 1995 que posee una población aproximada de 400 estudiantes de 15 a 18 años de edad. El objetivo de este centro educativo es ofrecer a cada joven el conocimiento y las destrezas para que actúe como un agente de cambio. Para esto, el currículo se genera alrededor de preguntas de investigación orientadas a conocer y reflexionar sobre las interacciones humanas con el ambiente. A la altura del último año de estudios, los alumnos cumplen con tres requisitos: participan de un foro comunitario para defender su punto de vista en relación con una controversia existente, legan un proyecto de servicio a la comunidad local o global y articulan su propia ética personal. Una de las prácticas estudiantiles de mayor impacto ambiental es la elaboración de perfiles ecológicos de los embalses y los lagos cercanos que son presentados a representantes gubernamentales para ser incluidos como datos primarios en los planes de gestión del área. Otras actividades implican la restauración del hábitat, el diseño de veredas y los proyectos de energía renovable. En ocasiones, estos proyectos tienen alcance global y los estudiantes ofrecen sus servicios a poblaciones marginadas con necesidades básicas, como es el caso de dos estudiantes que crearon una fundación para construir los techos de las viviendas de una comunidad africana.

De acuerdo con los textos analizados en esta primera unidad de estudio, podemos señalar que la participación de los estudiantes en la investigación y la solución de problemas comunitarios ofrece una mayor oportunidad para el diseño sostenible y fortalece el desarrollo del pensamiento autónomo, las destrezas de comunicación y la autoconciencia ética.

 

Proyecto Students & Teachers Restoring A Watershed (STRAW), Brookside Elementary School, California

Este proyecto fue gestado en 1992 por iniciativa de una docente de ciencias y su aula de niños de nueve años de edad aproximadamente. En la actualidad el proyecto es liderado por una organización no gubernamental para asistir a las comunidades escolares en los procesos de investigación y restauración natural. Por medio del estudio de una especie en peligro de extinción, el camarón californiano de agua dulce y de su hábitat, los estudiantes establecieron contacto con el resto de la cuenca hidrográfica para redirigir sus esfuerzos e iniciar un proyecto de restauración del entorno. Utilizaron la estrategia de aprendizaje basado en proyectos (ABP) e integraron a la comunidad para sembrar, en un período de dos décadas, cerca de 31,000 árboles, lo que ha permitido la restauración ecológica del área.

La estrategia de ABP empodera a los estudiantes en su proceso de aprendizaje; son coinvestigadores: se hacen preguntas, reflexionan críticamente, investigan, diseñan, planifican, actúan y evalúan. Los proyectos que fomentan experiencias en contacto directo con la naturaleza propician, además, que se adquieran principios y conceptos ecológicos y, a su vez, que se influya positivamente la dimensión emocional del aprendiz.

El proyecto STRAW ejemplifica los presupuestos metodológicos de la ecoeducación, pues provee para experiencias de participación directas en el entorno y el trabajo colaborativo mediante la gerencia democrática. Como tal, sus participantes aprenden del proceso de aprender mientras contribuyen a la restauración ecológica de su entorno y a su propio bienestar físico, emocional y espiritual.

 

Troy Howard Middle School, Maine

Escuela intermedia que en 2001 comenzó un proyecto de huerto escolar con estudiantes de 12 a 15 años de edad. Esta iniciativa surge por el interés de los docentes en ofrecer a los estudiantes una experiencia de inmersión en el patio escolar y una dieta más saludable. Desde el curso de agricultura establecieron un huerto con la ayuda de expertos en agroecología y miembros de la comunidad.

El huerto sirve de núcleo académico para los estudiantes y ofrece la oportunidad de trabajar un modelo de negocio sostenible organizado en tres áreas generales: compostaje, semilleros y venta. Luego de participar en un campamento agrícola durante una semana, los alumnos realizan tareas que van desde plantar, recoger y empaquetar los frutos hasta mercadear, distribuir y vender las cosechas. Son los mismos estudiantes los encargados de administrar estas tres áreas del huerto como un negocio. Desarrollan un plan financiero que es aprobado por el gerente del banco local y que les permite vender las semillas y los alimentos elaborados con los vegetales que cosechan. Han identificado su propio nicho para evitar afectar los mercados establecidos en la comunidad.

El currículo de esta escuela integra el huerto a las distintas disciplinas con lecciones educativas en las áreas de matemáticas, ciencias, artes de lenguaje, artes industriales y economía. Los estudiantes aprenden sobre los aspectos ecológicos de la región donde viven y su historia, la nutrición, la producción de la comida local y la administración de pequeños negocios. Experimentan con los procesos de germinación y propagación de plantas y establecen relaciones positivas con la comunidad. Desde un enfoque vivencial, el proyecto del huerto ofrece un conocimiento profundo del entorno, de su ecología y de las interacciones sociales y económicas.

 

Reflexiones finales

A la luz de los textos analizados concluimos que las tres unidades de estudio utilizan enfoques metodológicos participativos, comunitarios, vivenciales y de investigación-acción. Entre las modalidades de prácticas de intervención que emplean para fomentar la ecoeducación destaca la estrategia de ABP que expone a la comunidad a los principios del ecodiseño. Estos proyectos pueden facilitar el desarrollo de las destrezas técnicas, el pensamiento crítico, la creatividad, la participación democrática y el liderazgo. Otra de las prácticas de intervención recurrentes es la inclusión de experiencias de estrecha conexión con la comunidad de la vida. La continua exposición que tienen los aprendices con los ambientes naturales los ayuda a desarrollar la biosensibilidad y a reconectarse con la naturaleza.

En las iniciativas analizadas destaca la importancia que adjudican al desarrollo profesional del docente. Las escuelas fomentan programas de capacitación y todos los profesores expresan la necesidad de un desarrollo profesional continuo para facilitar experiencias significativas y transformadoras entre los aprendices. En las comunidades en que el currículo parte de preguntas de investigación elaboradas por el alumnado, la necesidad del desarrollo profesional del docente es más clara. Este acercamiento le imparte al currículo una dimensión emergente que requiere de los profesores mucha flexibilidad, creatividad y conocimiento con profundidad de su área de enseñanza y del entorno para elaborar las lecciones de sus respectivas materias.

En términos generales, aunque la reflexión ética no es un componente consustancial del discurso en los documentos estudiados ni en los enfoques metodológicos prioritarios, tácitamente se asume la ética de la responsabilidad y el cuidado, que son visiones promovidas por la Carta de la Tierra. Con excepción de la primera unidad de estudio que persigue la reflexión sobre la ética personal, las otras dos instancias soslayan estos aspectos del componente emocional y de la educación en valores.

Por último, entendemos que la aplicación del modelo del CFE al contexto escolar ha integrado aspectos filosóficos de la ecoeducación mediante la gestión democrática y participativa al nivel comunitario. En este sentido, la propuesta cumple con la finalidad de propiciar una transformación social desde la escuela, asumiendo conscientemente su función política.

 

Para saber más

  • Goleman, D., L. Bennett y Z. Barlow (2012), Ecoeducación: educadores implicados en el desarrollo de la inteligencia emocional, social y ecológica, Barcelona, Juventud.

  


 

* Profesora en la Escuela de Ciencias Sociales, Humanidades y Comunicaciones de la Universidad Metropolitana de Puerto Rico. Artículo publicado originalmente en Cuadernos de Pedagogía, núm. 485, enero de 2018.

 

5559-2250 / 5575-6321 / 5575-4935 - Aviso de Privacidad - Términos y Condiciones

Revista El Mundo del Abogado