El uso de simuladores de negocios

El uso de simuladores de negocios

 

El uso de simuladores de negocios computarizados data de la segunda mitad del siglo XX. Hoy en día, se estima que hay más de 500 simuladores disponibles en el mundo, de los cuales 60% tiene un uso académico.

  

Parte del gran crecimiento en el uso de simuladores en el ámbito académico se debió al estándar de acreditación impuesto por la American Association of Collegiate Schools of Business al exigir que los planes de estudios de los MBA incluyeran un curso integrado de estrategia y política, ideal para el uso de simuladores de negocios.

En 1985 Joseph Wolfe, de la Universidad de Illinois, realizó una serie de experimentos al contrastar una sesión de clase en la que se mezclaron estudios de caso con el uso de un simulador, con otro curso en el cual sólo se usaron casos. Wolfe midió el conocimiento previo a la clase en dimensiones como comprensión de conceptos y conocimiento de hechos, mediante un examen con base en un ensayo.

Wolfe concluyó que la mezcla de casos con el simulador produjo resultados de aprendizaje muy superiores al uso de casos por sí solos, sobre todo en cuanto al conocimiento conceptual. Seis de los siete principios generales de política empresarial fueron mejor comprendidos tras la simulación.

En 1996 una encuesta dirigida por Anthony J. Faria reportó que en Estados Unidos había 11,386 instructores usuarios de simuladores en las universidades de ese país, y 1,808 empresas con este método en la capacitación de su personal.

En un estudio publicado en 1999 Jude Lee argumenta que cuando se usan directamente como herramienta educacional, las simulaciones “permiten trazar un puente entre la realidad y lo abstracto por medio del método del descubrimiento, para mejorar la motivación y acrecentar el aprendizaje vía la interacción activa del alumno”.

En su metaanálisis Jude Lee ubicó 19 estudios (todos publicados entre 1976 y 1992) en los cuales se medía la efectividad de las simulaciones. En una de las dos variables de resultados, titulada “Logro académico”, Lee encontró que 66% de los alumnos que usaron simuladores mostró significativamente más logros académicos, que se reflejaron en puntajes de exámenes post-simulación mayores al promedio de los alumnos en grupos de control donde no se usaron simuladores. Una de las conclusiones del estudio fue que si los alumnos reciben alguna guía y asesoramiento durante la simulación, obtendrán mejores logros académicos.

 

E-Learning

Un estudio reciente sobre la efectividad de las simulaciones incide directamente en el contexto del e-Learning, una modalidad de aprendizaje que se ha visto plagada de altas tasas de deserción de los alumnos. Fue publicado por Brian H. Cameron, de la Pennsylvania State University, en 2003, quien elaboró un experimento en torno del tema de su especialidad: redes de computadoras, tema tan complejo que tradicionalmente sólo se había enseñado mediante la práctica con el apoyo de un instructor. Hoy, gracias a adelantos en la simulación, fácilmente puede modelarse en una PC.

El objetivo fue comparar el desempeño de 85 alumnos de pregrado en un curso basado en simulación frente al mismo curso con contenidos gráficos estáticos representacionales, ambos en un contexto de enseñanza vía web. El impacto diferencial fue medido por medio de exámenes de opción múltiple.

Según Cameron, sus resultados confirmaron los de otros investigadores, en el sentido de que las simulaciones:

  • Permiten la aplicación del conocimiento a la solución de problemas.
  • Mejoran la transferencia del saber.
  • Aumentan la comprensión de conceptos abstractos.
  • Incrementan la motivación de los alumnos.

 

Uso en América Latina

El uso de simuladores de administración y gerencia, tanto en carreras de negocios como en ingenierías, se está extendiendo y en la última década su inclusión en los criterios para obtener la acreditación de los planes de estudios de carreras relacionadas con los negocios y la administración ha orillado a que las universidades de América Latina utilicen simuladores de negocios dentro de sus planes de estudios y hasta introduzcan una asignatura exclusiva de simulación de negocios en sus cursos.

En la mayoría de las universidades latinoamericanas se analizan estudios de caso a nivel posgrado y en los últimos semestres de la licenciatura. Existe la necesidad de que, aunado al método de caso, se utilicen modelos de simulación que favorezcan el proceso de enseñanza-aprendizaje a través de la toma de decisiones en escenarios de incertidumbre que permitan obtener resultados precisos, ahorrando recursos.

Para más información, visite www.simuladordenegocios.com.mx.

 

 


 

 

* MBA en administración y gestión de empresas por el Tecnológico de Monterrey y director general de Simuladores On Line.

 

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