La migración y sus dinámicas poblacionales: el caso Guanajuato

La migración y sus dinámicas poblacionales: el caso Guanajuato

 

En la cultura mexicana se subestima el impacto de las separaciones y los abandonos de la migración en el desarrollo emocional de niños y niñas. Los sacrificios personales referidos a la condición migratoria se convierten, además, a mediano y largo plazos, en costos sociales sumamente altos, cuyas consecuencias apenas empezamos a resentir. La autora aborda el fenómeno migratorio desde esta perspectiva, tomando como referencia para su análisis el caso del estado de Guanajuato.

 

 

Si bien la migración es un fenómeno que ha acompañado a la humanidad desde sus orígenes, actualmente ha adquirido dimensiones masivas y en las últimas tres décadas se ha generalizado para las regiones rurales y urbano-marginales de México. Las dinámicas económicas, sociales y culturales tan asimétricas entre las áreas rurales y los polos de desarrollo industrial nacional y de la economía de México con respecto a la de Estados Unidos han propiciado una fuerte migración del campo a las ciudades y un enorme éxodo de mano de obra para trabajos esenciales hacia el vecino país del norte. A partir del Tratado de Libre Comercio esta situación se agudizó dada la desigualdad de los subsidios a productores de los países desarrollados con respecto a los países del sur. Los mercados internacionales han cancelado la posibilidad de supervivencia digna de pequeños productores agrícolas en el mundo entero.

Actualmente, Guanajuato es la tercera entidad federativa en cuanto al número de migrantes internacionales después de Michoacán y Zacatecas, y la segunda en recepción de remesas, después de Michoacán. De los hogares guanajuatenses, 15.6% recibe remesas de Estados Unidos, las cuales representan 56.2% del ingreso de los hogares guanajuatenses con migrantes internacionales. El incremento del ingreso en las áreas urbanas es del orden de 500 pesos mensuales por familia, y en las áreas rurales, de 1,200 pesos, lo que significa una triplicación del efectivo disponible en estos hogares campesinos.

Ser proveedor de la familia como migrante ilegal representa un gran esfuerzo para los guanajuatenses y sus familias que viven esta condición. La migración ilegal se vive como un sacrificio, en el sentido de que se violenta la integridad familiar con todas las consecuencias negativas que estas separaciones conllevan, tanto para quienes se van como para quienes se quedan. En la cultura mexicana se subestima el impacto de estas separaciones y estos abandonos en el desarrollo emocional de niños y niñas. Los sacrificios personales referidos a la condición migratoria se convierten, además, a mediano y largo plazos, en costos sociales sumamente altos, cuyas consecuencias apenas empezamos a resentir:

  • La frustración y el estrés de situaciones laborales difíciles y de condiciones personales insatisfactorias provocan el aumento de la violencia, la criminalidad y la inseguridad, lo que a su vez le representa al Estado presupuestos cada vez más altos para pagar policía y seguridad, así como gastos mayores en salud mental.
  • La falta de mano de obra en el campo mexicano ha provocado una creciente inserción de mujeres de 14 a 18 años de edad como trabajadoras en empresas agrícolas altamente tecnificadas, donde están en contacto directo con pesticidas y fertilizantes tóxicos para ser humano, generalmente sin protección adecuada, lo que provocará a mediano plazo mayores problemas de salud reproductiva y enfermedades crónicas. Además, estas jovencitas constituyen un grupo muy vulnerable al abuso sexual por parte de los capataces que las contratan.
  • La pérdida de los saberes ancestrales y la falta de su recreación en la práctica diaria para el manejo sustentable de los recursos agrícolas y forestales.

 

Escolarización y cambio cultural

Otro factor importante que ha reforzado los flujos migratorios del campo a la ciudad en los últimos años, es el éxito obtenido a escala nacional con la escolarización de la población infantil y la influencia de los medios de comunicación masiva en la construcción del imaginario colectivo. La escuela y la televisión han promovido un cambio cultural hacia la urbanización. Consecuentemente, niños y niñas han dejado de pensar que pueden resolver sus necesidades económicas trabajando en el campo, si aspiran a un nivel de vida digno. A la vez, el desplazamiento masivo de la población económicamente activa de origen rural ha provocado que las generaciones jóvenes ya no adquieran en el trabajo cotidiano con sus progenitores los conocimientos y las habilidades necesarias para poder vivir de la tierra. Como decía un campesino en el norte de Guanajuato: “Los chamacos ya ni saben acomodar una piedra, no aguantan el sol y no distinguen una semilla de otra; ni pensar que sepan uncir una yunta o cinchar un burro”.

Cuando terminan sus años de escuela los jóvenes buscan trabajos como jornaleros en los campos altamente tecnificados o en las ciudades cercanas. Ya no consideran el autoempleo en sus tierras de cultivo o agostadero. Cuando se insertan como peones agrícolas o en la construcción resienten fuertemente el trabajo físico pesado.

El empleo es el medio para ganar dinero y poder sobrevivir. La recreación está constituida por la televisión, los bailes y, en algunas comunidades, el futbol. En la mayoría de las comunidades las fiestas religiosas siguen siendo muy importantes, también para las generaciones jóvenes. En las comunidades rurales y en las colonias populares de las grandes ciudades cada día se observan más adolescentes en la calle y en los espacios abiertos dedicados a hacer nada, a molestar al transeúnte, a tomar cerveza o a consumir cualquier estupefaciente.

Los adolescentes, que pasan la mayor parte de su tiempo en la calle, por lo regular han terminado su educación primaria e iniciaron su secundaria, de la que con frecuencia desertan. A pesar de un promedio de seis años escolares terminados o más, siguen siendo analfabetas funcionales; es decir, no entienden lo que leen, no saben expresarse por escrito, no pueden usar la lectoescritura como una herramienta para adquirir información que necesiten con el fin de resolver cualquier problema o emprender alguna iniciativa. Se trata de adolescentes y jóvenes que de alguna manera tienen resueltas sus necesidades de comida y vestido, que sólo se pueden insertar en trabajos sencillos en una sociedad que no puede ofrecérselos con una remuneración digna. Las consecuencias son: grandes grupos de las generaciones jóvenes llenas de desesperación, agresión contenida, deprimidos. Los que tienen más iniciativa y valor huyen hacia norte. Allí al menos les pagan por los trabajos no calificados que pueden hacer como lavar platos, cosechar fruta, arreglar jardines. Otros muchos se quedan y se insertan en bandas de pequeña o gran criminalidad; son parásitos, frecuentemente agresivos en el seno de sus familias; algunos, en el peor de los casos, optan por el suicidio.

Esta situación ha generado condiciones inéditas para el crecimiento y el desarrollo de las nuevas generaciones. Es difícil dimensionar lo que esto implica para el desarrollo del país, tanto en términos económicos, como sociales y culturales.

 

Las acciones de las organizaciones civiles

Guanajuato cuenta con una cantidad significativa de pequeñas organizaciones que trabajan con núcleos de población rural y urbano-marginal, abordando temas que coadyuven a quienes participan a acceder a una mejor calidad de vida y a ofrecer opciones a la migración. Los proyectos de la sociedad civil que participan con población que presenta alta intensidad migratoria se pueden dividir en cuatro grandes grupos:

a) Los que están encaminados a reforzar la identidad rural ofreciendo alternativas de producción orgánica, de pequeños proyectos productivos, de comercio justo para sus productos, de producción de traspatio, de rehabilitación de cuencas, de habilitación de bordos y de cuidado del medio ambiente y recursos naturales.

b) Los programas que se han enfocado a mejorar los servicio, como agua potable, sanitarios secos, vivienda ecológica y vivienda de autoconstrucción.

c) Los que se promueven para aprovechar mejor la economía local que se genera con el influjo de las remesas, como los grupos de ahorro y de abasto, recuperando las dietas tradicionales y el consumo de los productos de la región.

d) Algunos proyectos que se han enfocado en el desarrollo humano para elevar la autoestima de las mujeres, promover la salud reproductiva y la educación sexual, proporcionar becas de estudios a estudiantes de escasos recursos, brindar información de derechos humanos a migrantes, ofrecer servicios que fomenten el desarrollo artístico, cultural y deportivo y actividades lúdicas para niños, niñas y adolescentes.

Por último, quiero mencionar que también se han hecho algunos estudios cuando se logran financiamientos externos. La mayoría de los proyectos de este tipo que conocemos brindan una atención de calidad y a pequeña escala, ofreciendo opciones a la migración y a mujeres, niños y adolescentes que quedan solos y deprimidos en casa.

Sin embargo, consideramos que estos proyectos son una gota de agua en un comal caliente, pues no hay un esfuerzo decidido de las autoridades gubernamentales o del sector empresarial para encarar los problemas descritos, que son los que definen las dinámicas poblacionales y su movilidad, ni para colaborar con las organizaciones civiles para lograr mejores resultados de los programas promovidos por ellos mismos. Quizá las iniciativas más significativas de la sociedad civil guanajuatense estén en Estados Unidos. Los migrantes, en un contexto más propicio para la organización, han logrado consolidarse para apoyarse mutuamente, para favorecer sus intereses en el vecino país y para facilitar a nuevos migrantes su inserción en la economía estadounidense. Ejemplo de ello son las “Casas Guanajuato”, entre otras.

 

Conclusiones

Después de haber trabajado durante más de 15 años en comunidades de alta intensidad migratoria hemos llegado a las siguientes conclusiones:

1) La migración de la fuerza laboral reforzada por los medios de comunicación masiva y la currícula escolar contribuyen a un cambio cultural que transforma a una población tradicionalmente productora y solidaria en una población consumidora e individualista. La recreación local de esta “nueva” cultura campesina en gestión se manifiesta en sus aspectos más negativos de la siguiente manera:

  • Cada día hay más basura en las comunidades.
  • Se incrementa el consumo de refrescos y alimentos industrializados.
  • En las escuelas los maestros encuentran más niños y niñas hiperactivos.
  • Ha aumentado significativamente el número de personas obesas.
  • La vivienda rural ha cambiado de fisonomía sin mejorar necesariamente la calidad de los ambientes.
  • Se observa la presencia de juventud ociosa, fenómeno jamás visto en comunidades donde tradicionalmente desde los ocho años los niños se insertan a las actividades de la unidad productiva.
  • Aumento de la criminalidad y de la violencia; ahora también los hogares rurales sufren el robo de sus electrodomésticos y de otros bienes por grupos de jóvenes que se dedican a eso.
  • Aumento de adicciones, ya no sólo del alcohol y el tabaco.
  • Aumento de enfermedades crónicas y sexualmente transmisibles.
  • Mujeres abandonadas y deprimidas; adolescentes desesperados y deprimidos.
  • Desprecio hacia lo propio, pérdida de costumbres colectivas de solidaridad y apoyo mutuo, valores tradicionales de la cultura campesina.

2) La migración se constituye como una válvula de escape frente a la devaluación de los productos del campo, la cual ha contribuido a preservar una precaria paz social; sin embargo, atenta contra los derechos humanos de los migrantes ilegales: contra sus derechos laborales, de seguridad social, de libre circulación, de reunificación con sus familias en los lugares donde trabajan y de integridad física, en muchos casos. En el caso de niños, niñas y adolescentes de familias con migrantes que se quedan en sus lugares de origen, se ven amenazados los siguientes derechos:

  • A vivir en un entorno emocional que corresponde con los valores familiares que presuponen la presencia del padre y la madre.
  • A su identidad cultural campesina.
  • A su desarrollo pleno como personas, asegurando la recreación de habilidades y conocimientos ancestrales que permiten la supervivencia en el campo temporalero de México.
  • A ser protegidos contra el abandono.

Conservar a los migrantes en situación de ilegalidad facilita a los empleadores estadounidenses bajar sus salarios. A su vez, permite a los gobiernos locales donde trabajan estos migrantes ingresar a sus cuentas los impuestos laborales sin prestar los servicios sociales correspondientes, ya que no pueden traer legalmente a sus familias. Con estas políticas se incrementan las ventajas para los empleadores y para los gobiernos locales estadounidenses, aumentando las condiciones de vulnerabilidad de los trabajadores mexicanos. No hay conciencia, ni entre los empleadores, ni entre los migrantes, de que su fuerza laboral es indispensable para la economía norteamericana, y que, a la vez, frena la posibilidad de un sano desarrollo económico en México. Esta dinámica impedirá al país aprovechar el bono poblacional que tendremos en las siguientes décadas.

3) La migración no es fuente de creación de riqueza, ni sirve para estimular una mayor productividad. Se trata simplemente de una estrategia de supervivencia, con altos costos sociales y culturales para todos los involucrados. Las manifestaciones de la pobreza creciente de estos grupos poblacionales son varias:

  • La devaluación de los productos del campo.
  • La enajenación de su cultura a través de los medios de comunicación que se refleja de manera clara en la transformación de los hábitos alimenticios y sus consecuentes problemas de obesidad y diabetes.
  • El decrecimiento de la productividad de los traspatios y las parcelas, debido a la falta de manos para trabajar por la ausencia de los hombres en edad productiva y por las horas dedicadas a la escuela por niños y niñas.
  • La devaluación de la mano de obra no calificada que ha proliferado en el mundo entero por la desregulación de las condiciones laborales. En México el salario mínimo sólo cubre 16.98% de la canasta básica, según datos del Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Economía de la UNAM.
  • Una situación de desventaja cada día mayor de la población que vive en pobreza con respecto al acceso de bienes y productos que existen en el mercado, sobre todo de comunicación y de tecnología avanzada, pues no saben usarla y en términos de poder adquisitivo son inasequibles.

4) La migración contribuye a la pérdida de saberes de la población, a la pérdida de oportunidades de participación social y al aumento de su vulnerabilidad social:

  • Desinformación y, con ello, dificultad de acceder a los procesos de participación ciudadana para la toma de decisiones en las políticas públicas nacionales, estatales y municipales.
  • Los servicios educativos promovidos para estos sectores han sido de discutible calidad y con niveles bajos de pertinencia, lo que ha dificultado la posibilidad de una recreación cultural, social y económica desde una situación real de oportunidad en la participación del desarrollo nacional. Se pierden las capacidades y las habilidades ancestrales y no se adquieren las necesarias para el nuevo entorno.
  • La migración como una estrategia de supervivencia en estas condiciones implica una alta vulnerabilidad, dado el poco respeto que existe a los derechos de los migrantes por su condición de ilegalidad.
  • Niños, niñas y adolescentes hijos de migrantes viven en una situación cotidiana de violación de sus derechos.

 

Los retos y las oportunidades

Frente a esta realidad el reto más importante sería generar una política pública incluyente en la que los actores de la sociedad civil y de las autoridades pudieran ponerse de acuerdo y trabajar juntos para:

  • Fortalecer a las nuevas generaciones con proyectos y programas que les permitan elaborar sus condiciones de vida cotidianas y adquirir herramientas para insertarse en mejores condiciones a la vida productiva y de participación social.
  • Fortalecer las condiciones de nuestros migrantes y sus familias mediante: —La negociación de la legalidad de los trabajadores migrantes, así como del respeto a sus derechos, como prioridad en la agenda binacional, con base en una posición de fuerza y no de debilidad. —El mejoramiento de los mecanismos de envío seguro de remesas, así como la supresión del abuso a los migrantes por parte de las autoridades mexicanas.
  • Frenar el éxodo campesino e indígena, aprovechando los nuevos mercados orgánicos, con una política agrícola decidida a defender nuestro maíz, nuestra seguridad alimentaria y nuestras formas de producción sustentables, que nos permita aprovechar el potencial de nuestra población para incrementar nuestros recursos naturales, sanear la dinámica del agua en nuestras cuencas y conservar la biodiversidad que nos caracteriza como país.
  • Promover un cambio paradigmático en la currícula escolar para los sectores rurales que les permita la recreación de su cultura, aprovechando las ventajas comparativas de las que gozan desde una perspectiva global.

 

Para saber más

 


 

* Licenciada en letras hispánicas por la Universidad Nacional Autónoma de México, maestra en letras españolas por la Universidad de Ámsterdam y doctora en ciencias de la educación por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Es profesora de tiempo completo en el Departamento de Educación de la Universidad de Guanajuato, miembro del Sistema Nacional de Investigadores del CONACyT y voluntaria en Fundación de Apoyo Infantil Guanajuato. Ponencia presentada en el “Segundo Coloquio: Migrantes, Derecho y Realidad Regional”, septiembre de 2005.

 

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