¿Por qué no me escribes en inglés?

¿Por qué no me escribes en inglés?

 

Desde una felicitación de cumpleaños hasta un cuento ilustrado, son muchas las actividades que se pueden proponer al alumnado para trabajar la escritura en inglés. Pero todas deben ser significativas, funcionales y motivadoras, plantearse en el momento adecuado y sin descuidar la expresión oral.

 

 

La escritura en inglés (writing) suele ser la destreza lingüística menos amena y más difícil para el alumnado, ya que en este idioma la grafía no se corresponde con el fonema. Por ello, debe cuidarse cómo y cuándo introducirla, pues hacerlo de manera correcta, o no, puede provocar el aprendizaje, o bien llevar a aborrecerla. Bajo esta premisa proponemos algunas ideas y pautas para trabajar la escritura en inglés de manera motivadora, con el objetivo de mejorar el nivel en este idioma, aumentar el vocabulario, consolidar aspectos gramaticales, facilitar la comunicación escrita y ser creativos.

Los niños pasan mucho tiempo escribiendo durante las horas escolares (la escritura es la destreza lingüística más usada en muchas aulas), por lo que nuestras propuestas en inglés han de ser creativas y deben ir alternando actividades escritas y orales porque, aunque se intente hacer de manera lúdica, la escritura nunca tiene el atractivo que encierra el trabajo oral.

En muchas ocasiones (y aún más ahora, por la enseñanza obligatoria del inglés desde infantil) la escritura se trabaja precozmente, desplazando y sustituyendo al trabajo oral, lo cual provoca muchos problemas para la correcta adquisición de esta destreza lingüística.

Debería haber siempre un desequilibrio entre las distintas destrezas, a favor de la oralidad, con una evolución progresiva con el paso de los cursos, de manera que en primero de primaria la destreza oral predominara y ocupara 90% del tiempo para reducirse a 40% en sexto de primaria. En secundaria, por lo menos 50% de las actividades deberían ser orales.

Y es que la escritura no puede ir separada de las demás destrezas. En primaria debería enseñarse después de las destrezas orales (speaking, listening y oral interaction). Todo aquello que se escriba antes se debe tener afianzado oralmente. Y, por supuesto, trabajar siempre la destreza de thinking, esto es, de pensar en inglés.

Además, antes de enseñar un nuevo código hay que dominar el lenguaje materno. No podemos esperar que el alumnado escriba mejor en inglés que en su lengua de origen. Por lo tanto, la escritura en inglés no debería introducirse hasta el segundo trimestre del primer curso de primaria, en la mayor parte de los casos. De hecho, proponemos hacerlo con cuidado a finales de curso, cuando ya esté consolidada la lectoescritura en la lengua materna.

El proceso ideal consiste en partir de palabras cuyo grafema y fonema se correspondan (“pig”, “car”, “dog”, “fish”, “pink”, etcétera) y después escribir textos ya afianzados oralmente (como rimas, poemas o canciones que sepan) para poder leerlos.

Los niños pequeños necesitan mucha supervisión que no hay que confundir con una hipercorrección que los desmotive, por un exceso de perfección en la forma, y que pudiera hacer olvidar el objetivo de fondo: la comunicación.

Ésta es una de las pautas que deberíamos aplicar siempre, junto con la alternancia con la expresión oral. Pero hay otras. Por ejemplo, hay que enseñar a escribir, no sólo evaluar lo que se escribe, y ofrecer patrones de escritura. Esa escritura tiene que ser significativa y semántica, es decir, útil y que se entienda, y debe tener un propósito. Y, por último, hay que valorar lo que se comunica, no sólo la precisión.

 

Cuaderno de escritura

Es muy importante que el alumnado tenga dónde escribir y que lo haga de manera ordenada. El cuaderno de escritura debe tener nombre y apellido: no pediremos un cuaderno sin más, sino un cuaderno pequeño con cuadrícula o pauta, y ajustado a otros criterios y normas de uso que debemos acordar de manera coordinada con los tutores, porque es necesaria una buena distribución de los contenidos del cuaderno.

En la primera página debe haber una cabecera con un dibujo o fotografía sobre el Reino Unido o Estados Unidos (la bandera, el Big Ben, etcétera), el nombre del alumno o alumna, el nombre del colegio, el curso escolar, el nombre del maestro o maestra y el nombre de la asignatura. En la parte de atrás se pondrá el horario escolar. Todo ello, por supuesto, escrito en inglés.

A partir de tercero de primaria el cuaderno se debe estructurar en diversos apartados: general, vocabulario, rimas y canciones. A lo largo de los cursos se van incorporando otros, de modo que en sexto ya puede incluir también un apartado para palabras de televisión, un logbook o cuaderno de bitácora —en el que el alumnado escribe diariamente un pequeño párrafo sobre el clima, a qué ha jugado en el recreo, qué ha comido de almuerzo, cómo se siente, o una palabra nueva que ha aprendido en inglés— y un apartado de emotional intelligence para expresar sus sentimientos y cómo los aborda, así como las emociones que le despiertan videos en inglés, vistos en internet, como Iroman de padre e hijo, el video de Nick Vujicic, el video de Susan Boyle, etcétera.

La pronunciación también debe tener cabida en el cuaderno, con un apartado para anotar pequeñas normas de pronunciación caseras. Hay que tener en cuenta que, para escribir en inglés, antes se debe haber escuchado el contenido por lo menos 20 veces en 20 contextos distintos. De esta forma, la escritura no desplazará la correcta pronunciación y se evitará el problema de leer como se escribe.

Otro apartado recomendable es el reading race. Para escribir bien hay que leer mucho. Es un paso previo muy importante. Por eso se puede plantear la realización de carreras de cuentos: los niños y las niñas leen cuentos y en el cuaderno anotan el título, el número de páginas y el grado de dificultad (easy, so-so o difficult). Cuando consiguen llegar a 25, 50 o 100 libros leídos obtienen un premio. Los libros se pueden leer por parejas, tumbados en la alfombra de la biblioteca o incluso en internet.

Esta actividad se puede empezar a plantear en tercero de primaria, con libros que presenten poca dificultad lectora, e ir aumentándola de manera progresiva. Es importante que el colegio disponga de una buena biblioteca en inglés o que haya libros de inglés en la biblioteca de aula, que puede ser una pequeña maleta que el maestro de inglés traslada de un aula a otra.

Con estas actividades y apartados del cuaderno se pretende partir de la motivación y la funcionalidad para escribir y dar prioridad a la necesidad de comunicar más que a la corrección.

 

Mensajes, postales y adivinanzas

A la hora de ponernos a escribir son muchas y muy diversas las actividades que se pueden proponer al alumnado, además de las contenidas en el cuaderno: escribir mensajes a sus compañeros y compañeras el día de su cumpleaños (birthday messages), postales de Navidad (Christmas cards), mensajes para el día del padre o de la madre (Mother’s day messages), correos electrónicos a nativos ingleses (e-mail) o adivinanzas (writting riddles), a partir de frases escritas sobre la espalda de un compañero, para adivinar quién es, objetos de clase, animales, etcétera. Otra propuesta, a partir de sexto grado, puede consistir en escribir el propio curriculum vitae de manera sencilla y exponerlo de manera oral.

Es importante estar rodeados de modelos correctos. Con este propósito se pueden colgar instrucciones en clase, decorar los patios con grafitis y escribir mensajes positivos en los pasillos (“Impossible is nothing; yes, you can”, “I trust on you”, etcétera).

Cada tema que se trabaje puede llevar asociada una propuesta escrita concreta: hacer una descripción física (el cuerpo), describir una prenda de vestir (ropa), escribir una receta y un menú (la comida), explicar cómo es su mochila o su estuche (el colegio), escribir la carta a los Reyes Magos (Navidad), expresar los miedos (Halloween), etcétera. En estos textos hay que evitar de centrarse en la corrección gramatical y enseñarles a escribir a partir de modelos significativos sencillos que sirvan para comunicar.

También se pueden escribir pequeños cuentos ilustrados, para luego leerlos al alumnado de infantil. Se trata de dividir una hoja de papel en varias partes y en cada una dibujar una viñeta y escribir una pequeña frase, que aumentará en dificultad en función del curso escolar. Estos cuentos también se pueden hacer en presentaciones de Power Point.

Escribir un periódico (newspaper) es otra propuesta que, además, favorece el trabajo en grupo. En una hoja de papel cada equipo escribe noticias, entrevistas, pasatiempos y viñetas de humor, con la estructura de un periódico, que luego expone en clase y que también sirve como texto de lectura.

 

Escritura y expresión oral

En definitiva, escritura sí, pero con prudencia, eligiendo bien el momento, procurando que sea funcional y sin relegar la expresión oral a un segundo plano.

Si damos más importancia a la oralidad evitaremos muchos errores en la escritura. Pero antes de escribir también hay que leer mucho, puesto que la escritura en lengua inglesa tiene una dificultad añadida, incluso para los propios nativos. Y no debemos olvidar que los niños y las niñas aprenden mucho más que inglés en la clase de inglés.

 

A good idea: letters

Una actividad muy atractiva que favorece la escritura en inglés es la redacción de una carta. El propósito es que el alumnado aprenda su estructura (en cuarto de primaria) y que escriba motivado (en quinto y sexto).

Proponemos hacerlo en una hoja de papel tamaño carta doblada por la mitad para que se asemeje a un sobre. En la parte frontal aparece el destinatario (To), y en el reverso, el remitente (From). En el interior debe haber siempre una cabecera con la fecha y un saludo, y luego una, dos, tres, cuatro o cinco frases escritas en inglés (se va aumentando el número paulatinamente), mientras que el resto de la carta se puede escribir en la lengua materna. Al final, una despedida y la posdata “Write me soon”.

Se pueden escribir las cartas el primer día de la semana, meterlas en el buzón del aula y repartirlas el último día: a cada alumno y alumna se le asigna un papel con el nombre de un compañero o compañera. Tiene que haber tantos papeles como niños y niñas hay en el aula, para asegurarnos de que todos reciben una carta. Una vez consolidada la actividad, pueden escribir una carta a quien les toque en suerte al elegir el papelillo y otra a quien quieran. También se les puede proponer que escriban a compañeros y compañeras de otras clases.

 

Para saber más

  • López Pisano, Mónica, y Juan Carlos López Rodríguez (2008), “La primera semana de inglés”, Cuadernos de Pedagogía, núm. 383 (octubre), pp. 29-31.
  • López Rodríguez, Juan Carlos (2011), Pirate and Princess, León, Everest.
  • ——— (2008), Funny Bunny, León, Everest.
  • ——— (2006), Gracias, maestros, León, Everest.
  • ——— (2006), “Inglés en actividades complementarias”, Cuadernos de Pedagogía, núm. 362 (noviembre), pp. 30-33.
  • ——— (2005), “Un inglés un poco especial”, Cuadernos de Pedagogía, núm. 343 (febrero), pp. 28-31.
  • ——— (2004), “Inglés lúdico en primaria”, Cuadernos de Pedagogía, núm. 323 (abril), pp. 26-28.
  • ——— (2001), “Inglés en la escuela rural”, Cuadernos de Pedagogía, núm. 300 (marzo), pp. 30-33.

 


 

* Maestro en el colegio público Campos Góticos en Medina de Rioseco, Valladolid, España. Artículo publicado originalmente en Cuadernos de Pedagogía, núm. 433, abril de 2013.

 

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