Cruce de miradas

Cruce de miradas

Este artículo es un breve compendio de las opiniones de varias personas que comparten el propósito de fomentar la relación familia-escuela. Una experta danesa, estudiantes del grado de infantil y de primaria, familias, profesores y personal no docente ponen en común sus vivencias y sus propuestas para reforzar el vínculo entre todos los miembros de la comunidad educativa.

El presente texto es un reconocimiento a aquellas personas cuyos intereses están vinculados a fomentar las relaciones entre familia y escuela. Investigadoras, docentes, estudiantes y familias implicados en la mejora de la educación, comprometidos en promover vínculos y relaciones entre la comunidad educativa. Para la elaboración del mismo se ha tenido en cuenta la experiencia y los estudios realizados por la especialista en la temática, la doctora Birte Ravn, de Dinamarca; los relatos de Laia Lluch Molins, alumna del grado de educación primaria (preocupada e interesada por la temática no sólo como futura profesional, sino como miembro de ambas instituciones); las percepciones de estudiantes de educación infantil, y las vivencias de familias, docentes y personal no docente.

Visiones desde la universidad: estudiantes en formación
“Entendemos por comunidad escolar el conjunto formado, principalmente, por las familias, los alumnos, los maestros y las personas que intervienen en los centros educativos. Y como elemento esencial: la relación entre la familia y la escuela” (Laia Lluch Molins).
Como profesora, investigadora y persona, en su globalidad, me preocupa la formación que están recibiendo nuestros estudiantes de grado de educación infantil y primaria sobre cómo abordar ciertas temáticas, cómo trabajar y cómo relacionarse con las familias. Alumnas que pasarán a ser docentes y que, desde su papel de maestras, tendrán que tratar y vincularse con las familias de su alumnado. Paralelamente a mi preocupación, Laia Lluch, alumna aventajada, quiso aportar, mediante relatos y encuentros, su mirada y sus inquietudes respecto de la temática. Por eso se le reconoce y se le autoriza a lo largo de estas líneas.
Planteo a mis alumnas de grado que reflexionen, a partir de su experiencia en la escuela, primero como niñas y alumnas, y ahora como estudiantes en prácticas, sobre qué relaciones establecen familias y escuelas.
Cristina, estudiante de grado de educación infantil, comenta: “Pues bien, es imprescindible que familia y escuela establezcan unos vínculos positivos basados en la confianza, la comunicación, el respeto y la colaboración. De este modo se conseguirá establecer líneas de actuación conjuntas. Para conseguir esta estrecha relación, el tutor utilizará recursos como informes, encuentros, entrevistas, contactos, etcétera, y además programará, con las familias, talleres, charlas, etcétera”.
Tomar conciencia del tipo de relaciones que establecen o deberían establecer escuelas y familias lleva a reflexionar sobre nuestro papel como formadores. En este contexto, un alumno de grado de educación infantil manifiesta: “Como docente en formación en la Universidad de Barcelona, desde la Facultad de Formación del Profesorado se trabaja para fomentar esta relación y darle la importancia que se merece, a partir de trabajar transversalmente en todas las asignaturas de los grados de educación infantil y primaria. En este sentido, se forma a los futuros docentes en su tarea, para que como maestros alimenten positivamente el binomio familia-escuela, cuiden esta relación y establezcan un clima de trabajo conjunto en la coeducación de los alumnos”.
Con respecto al papel que juega en esta temática la universidad en general y los planes de estudios en particular, Laia Lluch Molins explica: “Se tendría que poner énfasis en la importancia de la colaboración y la comunicación con las familias y la compartición de objetivos. En ciertas asignaturas cursadas en la Facultad de Formación del Profesorado sería imprescindible tener muy presente esta participación y este compromiso necesario. Sólo se ofrece, como formación básica del primer curso del grado de educación primaria, la asignatura acción tutorial: relaciones entre escuela, familia y comunidad, con la que no se acaban de perfilar, de forma realista y práctica, las estrategias de acción tutorial (de información, participación, orientación y formación) con las familias”.
Así pues, bajo las miradas de futuras maestras, todos tenemos que ser capaces de dar coherencia, significado y complementariedad a la práctica educativa. Ser capaces de potenciar las relaciones familia-escuela y desarrollar proyectos compartidos en los que toda la comunidad educativa pueda aportar su mirada.

 

En primera persona
Las familias, los docentes y el personal no docente entrevistados señalaron que existen diferentes vías para la participación: individual y grupal, dentro y fuera del centro. “Hay muchas maneras de participar; puede ser de manera individual, como he colaborado yo con la profesora o con otras madres, o colectiva, a través del AMPA. De manera institucionalizada, como las dos reuniones mensuales, en las tutorías, o de manera voluntaria, cuando hablo con la profesora fuera o incluso dentro del centro. O bien, participando en la organización del centro, del aula y en el aprendizaje de los niños y las niñas; por ejemplo, en casa haciendo la tarea, o en actividades complementarias del centro o del aula. Independientemente de cómo sea la participación, requiere la implicación y el compromiso de las partes” (madre, escuela de Tenerife).
Algunos mecanismos que se despliegan o se podrían crear son: exposiciones, encuentros, entrada en el aula, salidas y excursiones, talleres: “Las herramientas que se ponen en marcha para comunicarnos y relacionarnos con las familias son: internet (cada uno tiene su espacio y toda la comunidad educativa puede comunicarse), reuniones individuales con las familias, reuniones de familias (en agosto o septiembre, y en febrero o marzo: relaciones sociales, planes, trabajos), llamadas, días especiales…” (Birgitte, maestra de escuela danesa).
“La entrada en el aula. Que haya la posibilidad de compartir proyectos, trabajos, tareas, y de que los padres entren en la escuela, en la clase, acompañando, o no, a los niños y a los maestros…” (conserje, escuela de Barcelona).
“Montar excursiones esporádicas durante el curso […] Hicimos una salida al Montseny, otra a Collserola. Recuerdo haber montado tres excursiones con gente de la escuela y con un éxito total” (padre, escuela de Barcelona).
Con respecto al hecho de establecer relaciones más cercanas, basadas en la confianza y en el respeto entre ambas instituciones, encontramos que “las familias pueden estar en el centro, en las diferentes salas-aulas, por las mañanas, por las tardes. Participar en las distintas actividades. Si una familia quiere estar toda la mañana o todo el día, ésta hace un encuentro-reunión con la maestra” (Inga, directora de kindergarten de Copenhague).
Sin embargo, el principal mecanismo de participación y colaboración establecido entre familias-escuelas son las asociaciones de familias. Éstas son las encargadas de gestionar los recibos y las cuotas, y de planificar y desarrollar actividades extraescolares: “La AMPA: gestionar los recibos […] y si las maestras necesitan alguna colaboración física para hacer alguna actividad en la escuela” (madre, escuela de Ripollet). “LA AMPA gestiona determinados aspectos: los servicios que se derivan a la escuela; por ejemplo, la acogida de las mañanas. El comedor, el casal de verano […] También realizan la labor de dar soporte a las diferentes iniciativas de la escuela para que tire hacia delante” (maestra, escuela de Ripollet).

 

Para saber más

  • Kryger, Niels, y Birte Ravn (2009), “Re-installing State-governed Adult Authority. Home-school Co-operation, in Denmark 2008”, Journal Nordisk Pedagogik, vol. 29, núm. 1, pp. 163-173.
  • Kryger, Niels, Birte Ravn e Ida Wentzel (2006), “School-home Co-operation: A Cultural Given. A Multi-sited Ethnographic Study”, Aarhus: The Danish University of Education, Department of Educational Anthropology, en http://www.ltu.se/cms_fs/1.2117!/ea90e1de.pdf.
  • Martínez Pérez, Sandra (2013), “La relación familia y escuela”, Cuadernos de Pedagogía, núm. 439, noviembre, pp. 76-79.

 


La voz en off de una experta

 

La doctora Birte Ravn es profesora e investigadora de The Pedagogical University of Denmark (DPU). Sus trabajos, relevantes y pioneros, siempre han estado relacionados con la mejora de la educación y de las relaciones y la cooperación entre familia y escuela.
Tuve el privilegio de conocer en persona a la doctora Ravn, de trabajar en sus proyectos y de aprender de sus aportaciones. Hemos mantenido encuentros virtuales y compartido escritos sobre las relaciones que se establecen entre las familias y las escuelas en Dinamarca. A través de sus investigaciones y sus prácticas, así como de un conocimiento, de primera mano, de la realidad de su país, intenta dar sentido y significado a las experiencias educativas danesas. Por nuestra parte, aspiramos a encontrar, en el estudio de sus aportaciones a una realidad parecida a la nuestra, aquellos aspectos que nos ayuden a descubrir otros canales y vías que favorezcan las relaciones entre todos los miembros de la comunidad educativa.
Ante preguntas como: “¿Qué tipos de relaciones se dan entre familias y escuelas en Dinamarca? ¿Qué políticas socioeducativas se han generado para favorecer la creación de relaciones y de una cooperación entre centros escolares y hogares? ¿Qué has podido observar en tus investigaciones?”, la doctora Ravn argumenta: “Cuando empecé a observar y a investigar me di cuenta de que los profesores no escuchaban a los padres: había falta de diálogo. ¿Qué pasa cuando un niño tiene un problema? Es importante que el docente lo escuche y que se reúna con los padres o al menos que se lo comunique. Por lo tanto, hay que romper ese muro creado entre ambos, para que se pueda dar ese intercambio”.
Tras esa primera afirmación, la doctora Ravn se remonta al pasado y nos comenta que “desde 1970 las familias de los centros educativos, de manera legal, escogieron a cinco o siete representantes de padres para formar, junto a dos o tres maestros y el director de los mismos, lo que sería la junta o el consejo escolar. A partir de 1974 ese consejo escolar va tomando más fuerza, por lo que docentes y familias tuvieron que cooperar mutuamente. Se establecieron reuniones de familias con dos encuentros al año (parents evenings), en los que se les informa sobre las actitudes, los logros, etcétera, de sus hijos. Éstos, alumnas y alumnos, en ocasiones son invitados a asistir y dar su punto de vista, aunque no siempre. Estas reuniones suelen estar programadas y tienen una duración de unos 20 minutos aproximadamente”.
Ante la pregunta: “¿Sólo hablamos de reuniones de familias?”, responde: “No, también existe una reunión de clase en la que las familias exponen y discuten los temas más relevantes para ellas. Se vislumbra [a través de relatos, prácticas e investigaciones] que esta situación es difícil porque hay un gran número de padres, a menudo de diferentes orígenes e intereses, y los docentes no siempre conocen a todas las familias. Además de lo expuesto, en la mayoría de las aulas se realizan encuentros de carácter mucho más social, especialmente en Navidad, Semana Santa, los cumpleaños, y otros momentos señalados”.
Pero, ¿de qué habla cuando se refiere en sus trabajos al concepto de cooperación escuela-hogar? “El término cooperación escuela-hogar ha tenido una larga tradición en Dinamarca y ha perdurado a lo largo de los años. Las reuniones de padres (forældremødet), en las que se invita a las familias y a los niños a un encuentro, son un espacio para compartir y debatir temáticas sociales y académicas. Así pues, la finalidad de la relación entre ambas instituciones es ‘la mejora del niño/niña’, aunque ellos realmente no lo perciben de esta manera, ya que consideran que no se les brinda la posibilidad de expresar sus puntos de vista.”
Y, en el presente, ¿qué otros mecanismos o estrategias se ponen en marcha para favorecer dichas relaciones? Según la doctora Ravn, “en la actualidad, cada vez más, los docentes buscan otras vías de comunicación con las familias y por eso utilizan las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Este mismo mecanismo es usado para recordar a los alumnos deberes, reuniones, lecciones… Remontándonos a 2006, se elaboró una serie de argumentos a favor de las TIC, ya que se consideraba que éstas podrían reforzar la cooperación entre escuela-casa, asegurando así el traspaso de información de maestros a familias con un lenguaje claro y sin ambigüedades sobre el nivel académico y el rendimiento de su hijo”.
Para acabar su exposición sobre la relación entre familia y escuela, la doctora Ravn expone: “Es evidente que los niños van a la escuela a aprender. Nosotros creemos en los alumnos y podemos encontrarnos con distintas familias. Los mecanismos, las estrategias y los recursos que se desplegarán entre docentes y progenitores dependerán mucho de las actitudes de los maestros, de las familias y de los niños. También dependerán de cómo se organizan las reuniones y los encuentros cara a cara. Es importante que exista una comunicación relajada, bidireccional, una escucha activa y, sobre todo, que se parta del respeto. Asimismo, es importante continuar potenciando encuentros informales en espacios no formales (cafeterías en las que se pueda compartir café, té y pastas) para potenciar que familias y escuelas caminaran juntas hacia una verdadera cooperación entre ambas”.

 


 

* Sandra Martínez Pérez, Universitat de Barcelona. Artículo publicado originalmente en Cuadernos de Pedagogía, núm. 444.

5559-2250 / 5575-6321 / 5575-4935 - Aviso de Privacidad - Términos y Condiciones - Edición del bimestre

El Mundo del Abogado

¡Edición de Julio-Agosto gratis!

Debido a las restricciones de distribución de la revista impresa con motivo de la pandemia de Covid-19, puedes descargar nuestra edición actual de forma gratuita.

¡Sólo registra tu correo y recibe la revista digital!

Por favor introduce un nombre válido
Por favor introduce un email válido
Por favor confirma que eres humano
Debe aceptar los términos y condiciones