Educar en contingencia: investigadores mexicanos en colaboración

Educar en contingencia: investigadores mexicanos en colaboración

 

Este artículo, que presenta información proveniente de cerca de 20 mil docentes de educación básica y media superior mexicana, devela las fortalezas y áreas de oportunidad a las que el sistema educativo se enfrentó durante este tiempo de pandemia y que permiten discutir sobre lo que significará el eventual regreso a la educación presencial.


En el contexto de la pandemia varias instituciones de educación nos hemos dado a la tarea de conocer qué fue lo que ha sucedido durante este tiempo. Para ello se buscó analizar la educación durante la contingencia desde tres dimensiones: lo pedagógico, lo psicoactivo y la tecnología educativa. Es importante mencionar que los datos que se comparten forman parte de un estudio más amplio sobre la educación durante el Covid-19 que sigue desarrollándose en estos momentos. Los datos que se mostrarán pertenecen a 19,547 docentes de educación básica y media superior mexicana. De estos docentes, el 77.23% eran del Estado de México y la Ciudad de México y el 94.32% provenían de escuelas públicas. En cuanto al tipo de contexto, el 36.71% provenía de un contexto urbano, 35.38% de un contexto urbano marginado, 17.54% rural no indígena, 4.8% rural indígena y 5.5% no está identificado.

 

¿Qué sucedió en lo pedagógico?

La pandemia del Covid-19 ha acentuado las brechas educativas que subsisten en el mundo. Desde el contexto de la distancia social, se amplía la brecha entre quienes tienen conectividad y acceso a dispositivos tecnológicos para atender la continuidad académica y quienes no las tienen, lo cual incide en su brecha de enseñanza y aprendizaje.

La contingencia afecta a más del 90% de la población estudiantil en el mundo. De acuerdo con la UNESCO (2020a), el cierre de los centros escolares ha tenido las siguientes afectaciones:

  • Interrupción del aprendizaje, por el cierre de las escuelas, las brechas digitales y la improvisación del aprendizaje remoto.
  • La falta de preparación de los padres para la enseñanza desde casa, tanto a nivel de instrucción como de recursos limitados.
  • El acceso desigual a las plataformas de aprendizaje digital, principalmente en alumnos de familias desfavorecidas.
  • Las tendencias al incremento de las tasas de abandono escolar, ante el cierre prolongado de escuelas y el creciente desempleo.

Ante este panorama, en México, la Secretaría de Educación Pública ha implementado el plan de continuidad escolar en la educación básica (SEP, 2020), que tiene dentro de sus acciones el reto de salvar el ciclo escolar a través de actividades de aprendizaje remoto en diferentes plataformas tecnológicas. Este plan decantó en lo que se conoció como “Aprende en Casa”. No obstante, en este plan no se contemplan las dificultades que enfrentan profesores, estudiantes y padres de familia para atender las necesidades de enseñanza y aprendizaje.

Estas dificultades generan retos pedagógicos. Algunos son:

  • La flexibilidad y adaptabilidad del modelo pedagógico y el currículum de la educación básica.
  • Las concepciones sobre el aprendizaje y la formación integral frente al perfil de egreso de educación básica.
  • La integración de los contextos, los saberes y la vida cotidiana a las actividades de aprendizaje.
  • La formación y prácticas de los docentes de educación básica para enfrentar la pandemia.
  • Las necesidades de replantear los procesos de evaluación.
  • La accesibilidad y el uso de repositorios de materiales educativos.
  • Las brechas educativas persistentes en zonas rurales y grupos vulnerables.
  • La inclusión educativa pre y post Covid.
  • Las condiciones educativas post Covid.
  • La investigación educativa para la disrupción pedagógica.

 

¿Pero qué fue lo que dijeron los profesores?

Como vemos en la gráfica que se muestra a continuación, la mayoría de los docentes buscó flexibilizar diferentes elementos de las asignaturas, empezando por las posibles fechas de entrega de tareas, de medios de entrega y de materiales empleados. De igual manera, la mayoría de los docentes parece haber adecuado lo que hacían incorporando elementos propios de la pandemia a sus clases. Es interesante observar como de todas las preguntas, aunque no fue mal valorado, la mayor área de oportunidad percibida por los docentes fue el acompañamiento institucional. Finalmente, si le preguntáramos a los profesores en una escala del 0 al 10, qué tanto creen que sus alumnos han aprendido, en promedio, los docentes responden que 7.22.

 

Gráfica 1

 

Dimensión psicológica

Las medidas adoptadas en México por la pandemia del Covid-19 representan puntos de inflexión que afectan multidimensionalmente la vida y el desarrollo humano, entre ellos, la salud socioemocional. Esto pone a prueba las capacidades de adaptación institucional, social e individual en diversos ámbitos relacionados con la educación. En el ámbito escolar, es preciso valorar la importancia de la escuela como institución social eminentemente presencial que, además de formación, proporciona atención a algunas necesidades físicas (alimentos, cuidados, deporte) y psicológicas (apoyo emocional, tutorías, orientación, terapias, consultas) de los estudiantes.

En los profesores, las afectaciones a su salud socioemocional pueden deberse a la sobrecarga del trabajo doméstico, parental, institucional y académico que tienen que organizar en sus hogares, así como la incertidumbre sobre el manejo de las tecnologías educativas, la falta de comunicación con sus estudiantes, las dificultades para el trabajo a distancia con sus colegas, la posible pérdida de su empleo y las posibilidades de contagio.

La salud socioemocional de los estudiantes puede afectarse por el alejamiento de los servicios complementarios que obtenían de la escuela (alimentos, asistencia médica, psicológica, tutoría, orientación educativa), la falta de organización del tiempo, el compartir los dispositivos o medios tecnológicos para cumplir con sus actividades, los hábitos y lugares de estudio con los que cuentan, la conectividad y el cumplimiento de entrega de actividades académicas que tienen que resolver solos o con la ayuda de sus padres, por mencionar algunos aspectos.

Por otro lado, la salud socioemocional de los padres se ve afectada por la incertidumbre ante la pérdida del empleo, la salud o el ejercicio de actividades esenciales que los mantienen en riesgo latente, el aislamiento con su familia o incluso los hijos, las brechas generacionales, digitales y de conocimiento en el apoyo a tareas escolares diversas.

En todas las personas, el estrés y la ansiedad que genera la distancia social, la necesidad de interacción presencial y el contacto físico que algunas personas pueden experimentar en condiciones de vulnerabilidad psicológica pre y post pandemia son aspectos que podrían contemplar las estrategias de enseñanza y aprendizaje.

La pandemia del Covid ha cambiado a las personas: hay un México antes y habrá un México después del Covid. En palabras de Chomsky en una reciente entrevista, las personas “debemos entender el contexto para evitar futuras apariciones de catástrofes como ésta” (BBVA, 2020, 5 min, 3 s) por lo que la salud socioemocional precisa entenderse y atenderse como parte de los cambios planteados en el sistema educativo nacional.

 

Gráfica 2

De todas las dimensiones que fueron valoradas, la dimensión socioemocional parece que fue la de mayor afectación, según los reportes de los estudiantes. De las diferentes preguntas, las noticias parecen causar un mayor impacto emocional a los docentes, así como un ligero desánimo por el futuro y estrés continuo. Esto es de especial relevancia porque, a diferencia de lo reportado en lo pedagógico, los docentes no han podido sobrellevar del todo el periodo de contingencia en lo socioafectivo.

 

Dimensión tecnológica

La estrategia “Aprende en Casa” (SEP, 2020) se instituyó el 23 de marzo de este año por parte de la Secretaría de Educación Pública de México para dar continuidad al servicio educativo en época de cuarentena, debida a la pandemia del Covid-19. La estrategia consiste en cuatro vías de distribución de materiales didácticos para primaria y secundaria que pretenden generar un ecosistema digital de aprendizaje:

1) Programación televisiva que se publica en la página web www.televisioneducativa.gob.mx.

2) El sitio web “Aprende en Casa”: https://aprendeencasa.sep.gob.mx, que ofrece: a) actividades; b) libros de texto gratuito (el equipo de investigación de este proyecto no pudo tener acceso a ellos), y c) plataformas y micrositios, como el de enseñanza de inglés de la UNAM.

3) Radio: programas educativos en español y lenguas indígenas.

4) Impresión de materiales y cuadernos de ejercicios para lugares con pocos recursos.

En el documento citado (SEP, 2020) se menciona que el éxito de la estrategia no depende de que las familias cuenten con tecnologías de la información, comunicación, conocimiento y aprendizaje digital (TICCAD). También se indica que la televisión es un apoyo, pero no una obligación; que los alumnos deben integrar una “carpeta de experiencias” (físicas o digitales), y que deben priorizarse las habilidades de lectura, escritura y pensamiento matemático, dando siempre espacio para actividades recreativas.

Para los docentes se brinda capacitación en el sitio web http://formacionycapacitaciondigitales.televisioneducativa.gob.mx. Se han promovido convenios con Microsoft, Google Classroom, Facebook y Fundación Carlos Slim. En televisión hay videos de cuatro horas diarias. Se pide a los profesores dar seguimiento al trabajo de los alumnos a través del medio que les sea posible. Asimismo, se sugieren sesiones de trabajo a distancia con directores y supervisores.

¿Pero qué fue lo que pasó en cuanto al uso de “Aprenden en Casa”? El 27.4% de los docentes afirman que no existió una comunicación clara sobre este programa, 3% indica que no lo usó, 35.1% de los docentes mencionan que estaban de acuerdo en que los medios de comunicación tuvieran un papel importante en su planeación y ejecución, 17.7% mencionaba que Aprende en Casa promovía habilidades de aprendizaje y 17.2% mencionó que no lo usó. Quizá a partir de lo antes reportado por los docentes fue que, de manera general, los profesores calificaron a Aprende en Casa en una escala del 0 al 10 con un puntaje promedio de 7.3.


grafica 3

 

En el caso de los profesores encuestados, se les solicitó acceder a la página web https://fast.com/es, en la que es posible medir la velocidad de internet del momento en que estaban contestando la encuesta. De estos, la mitad reportó tener menos de 12 megabytes por segundo de conexión a internet. Sin embargo, al considerar la cantidad de personas que viven en su misma casa, esa velocidad de internet bajaba a 4 megabytes por segundo disponibles para cada miembro de la familia. Éste es, sin duda, un punto crítico a contemplar ya que puede afectar la posibilidad de realizar educación a distancia.

Observamos que la escuela no se ha quedado al margen de la revolución tecnológica, sin que nada pueda sustituir la riqueza del diálogo cara a cara y la presencia física (Elizondo Huerta, Paredes Ochoa, & Prieto Hernández, 2006). Sin embargo, los nuevos medios proveen affordances o posibilidades (Hernández-Zamora, 2015) que favorecen el uso de los sentidos y propician tanto la interacción como la creación.

 

¿Cómo se relaciona todo?

Al preguntarle a los profesores sobre en qué se han sentido mejor durante este tiempo, la mayoría menciona a lo pedagógico, seguido de lo tecnológico. Sin duda, vuelve a surgir como un área de oportunidad la estabilidad emocional de los docentes. A la luz de todo lo descrito con anterioridad, es posible advertir un docente que tiene disposición y busca cómo adecuar su docencia en este tiempo de contingencia. Por otra parte, es posible advertir que no siempre cuentan con las herramientas tecnológicas necesarias para una educación a distancia basada en internet. Por ello la pertinencia de la modalidad de Aprende en Casa. Empero, el uso de internet es necesario en tanto que el 77% de los docentes afirmó comunicarse a través de WhatsApp y el 85.1% de los docentes utilizó esta misma plataforma para realizar y recolectar actividades con sus estudiantes.

Para finalizar valdría la pena volver a mencionar que estos datos forman parte de una investigación más amplia que contempla estudiantes y docentes desde educación básica y posgrado. En este sentido, estas primeras reflexiones, de datos pertenecientes a docentes de educación básica comienzan a develar las posibles fortalezas y áreas de oportunidad a las que el sistema educativo se enfrentó durante este tiempo. Si bien no ha finalizado el periodo de enseñanza a distancia, es importante comenzar a discutir sobre lo que significará el eventual regreso a lo presencial. Sin duda emergerán un sinnúmero de retos relacionados con cómo se vivió este periodo a la distancia.

Para mayor información sobre el proyecto, visite la página https://educarencontingencia.net.

 


 

* Luis Medina Gual es profesor investigador de la Universidad Iberoamericana y líder del proyecto de investigación Educar en Contingencia.

Apoyos: este estudio se realiza con fondos de la Convocatoria 2020-1 del CONACyT “Apoyo para proyectos de investigación científica, desarrollo tecnológico e innovación en salud ante la contingencia por Covid-19” (Número de proyecto 312825) y de #IberoFrentealCOVID19.

Equipo de investigadores: Cimenna Chao Rebolledo, Universidad Iberoamericana, Ciudad de México; Luz del Carmen Montes Pacheco, Universidad Iberoamericana, Puebla; María del Carmen González Videgaray, Universidad Nacional Autónoma de México, FES Acatlán; María del Pilar Baptista Lucio, Universidad Panamericana; Elvia Garduño Teliz, Universidad Iberoamericana, Ciudad de México; Leonardo Daniel Sánchez Rojas, Universidad Anáhuac, México; Luis Medina Velázquez, Universidad Anáhuac, México; Carlos A. Covarrubias Santiago, Universidad Nacional Autónoma de México, FES Acatlán; Miguel Ángel Rivera Navarro, Universidad Iberoamericana, Ciudad de México, y José Aníbal Ojeda Núñez, investigador independiente.

 

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