Estudiar juntos: taller “Padres e hijos en aprendizaje dialógico”

Estudiar juntos: taller “Padres e hijos en aprendizaje dialógico”

En algunos entornos sociales persiste esta idea: el maestro es el que enseña y los padres no saben de temas académicos. En la escuela Mas Masó de Salt (Girona) la están rebatiendo mediante un taller de acompañamiento familiar al estudio que funciona como un verdadero recurso educativo. Gracias a él, los alumnos valoran mucho más lo que sus padres son capaces de ofrecer.


Salt es una población de 30,389 habitantes situada en la provincia de Girona. El 42.5% de la población es de procedencia extranjera extracomunitaria y 20% tiene entre 0 y 15 años. Otros factores sociológicos de peso son que 22.3% de la población activa se encuentra desempleada —45% de la cual no tiene el graduado en educación secundaria— y que en los institutos del municipio se registra un índice de 40% de fracaso escolar. La situación económica actual ha hecho que se hayan recortado los recursos asignados a muchos proyectos educativos; por ello, ahora más que nunca, es imprescindible ofrecer un espacio cercano en el cual proporcionar herramientas a las familias que permitan mejorar el éxito educativo de sus hijos.

 

Taller de acompañamiento familiar al estudio asistido
A partir de este enfoque, durante este curso en la escuela hemos iniciado el proyecto de acompañamiento familiar al estudio asistido, en el marco del proyecto Altricis de la Fundació Servei Gironí de Pedagogia Social (SER.GI), con la colaboración de Intervida. Queríamos un taller que fuera funcional y que estuviera directamente vinculado con los aprendizajes curriculares que trabajábamos en la escuela, para maximizar la eficiencia y la eficacia de la intervención. Con el fin de conseguirlo era necesario unir los tres pilares de la comunidad educativa: alumnos, familias y maestros, y buscar una forma de colaboración conjunta. Las familias están interesadas en la educación de sus hijos y en casa quieren ayudarlos en los aprendizajes. Y qué mejor que unir estos dos aspectos para reforzarlos. Se trata de un espacio de formación y acompañamiento para que padres y madres puedan ayudar a sus hijos en el itinerario escolar, a través de las tareas escolares, reforzando el vínculo que se establece entre ellos y facilitando un espacio de aprendizaje colaborativo entre familias.
Dos tardes a la semana se abre la biblioteca de la escuela para que el alumnado de ciclo medio disponga de un espacio para poder hacer los deberes y otras actividades en compañía de su familia, de los maestros y de una técnica de la fundación SER.GI. Las familias reciben una orientación previa a la actividad, además de disponer de acompañamiento durante el transcurso de la sesión por parte de las tutoras del ciclo y de la técnica de la fundación SER.GI. Durante la orientación previa, las familias preparan las actividades de refuerzo escolar que se proponen a sus hijos durante la primera parte de la sesión, abordando contenidos que las tutoras consideran importantes para trabajar y áreas que a las familias les parecen interesantes y motivadoras para sus hijos. Además de favorecer la formación de los familiares, de esta manera se consigue avanzar hacia la coordinación entre la escuela y las familias.
El objetivo principal de este proyecto es empoderar a las familias respecto del itinerario educativo de sus hijos y dar valor al ejercicio parental en su faceta educadora en el contexto escolar y formal y no sólo en el ámbito estrictamente de la educación familiar y de preparación para la vida. A menudo, los alumnos, sobre todo de familias con niveles académicos bajos, consideran que el maestro es el que enseña y que sus padres no saben de los temas académicos. Esto no es así. Y gracias a este taller nuestros alumnos están valorando mucho más lo que sus padres les pueden enseñar y ofrecer. En consonancia con el modelo de las comunidades de aprendizaje, el taller se basa en el aprendizaje dialógico, en el cual las familias desempeñan un papel decisivo en la gestión escolar y en la tarea de aprendizaje de los alumnos en el aula y donde hay un diálogo igualitario en el que todos aportan sus ideas en condiciones de igualdad. Todos tenemos conocimientos para aportar, reconociendo así la inteligencia cultural de todas las personas (autoría compartida, 2008).

 

La voz de los niños y de las familias
Al finalizar cada trimestre, familias y niños valoran la experiencia para poder incluir su opinión en el informe evaluativo del proceso y poder hacer propuestas de mejora para el desarrollo de la acción. Uno de los aspectos que el alumnado valora más positivamente es ver cómo madres y padres trabajan conjuntamente con sus maestros. A continuación, adjuntamos algunas opiniones recogidas mediante una actividad colaborativa de evaluación del taller:

  • “Me gusta que nos ayuden a hacer los deberes” (alumna).
  • “Me gusta que mi prima me lea en catalán y en castellano y también que me ayude a hacer los deberes y a dibujar” (alumna).
  • “Me gusta hacer los deberes con los tutores y con mi madre” (alumno).
  • “Me gusta que primero hagamos algo de mates y luego hagamos los deberes” (alumna).
  • “Me gusta todo: lo digo en serio” (alumna).
  • “Estoy muy contenta con este servicio y me gustaría que la gente participara más porque es una idea maravillosa. Gracias a ustedes” (madre).
  • “Ojalá pudiera participar más” (madre).
  • “Está muy bien y además mis hijos están muy contentos” (madre).
  • “Ojalá tuviéramos más tiempo” (padre).

 

Algunas reflexiones en torno a una práctica de éxito
Después de este primer curso valoramos la experiencia muy positivamente. Es un proyecto que incide de manera directa en el éxito escolar y, lo que es más importante, en la mejora de las competencias de todos los agentes de la comunidad educativa (alumnos, padres, maestros y agentes externos y de apoyo). Destacamos los siguientes ingredientes que hacen de este simple taller una práctica de éxito:

Empoderamiento de las familias. Los padres y las madres que participan en el taller refuerzan su posición de autoridad y de responsabilidad sobre el itinerario educativo de sus hijos. A pesar de ser madres analfabetas o con poco conocimiento del catalán o del castellano aprenden a entender agendas y qué es lo que se pide en los deberes escolares. En definitiva, aprenden cómo ayudar a sus hijos. También manejan estrategias para trabajar los hábitos de estudio y las normas en casa y rompen con el miedo o la reticencia a entrar en la escuela y hablar con los tutores.

Empoderamiento de los alumnos. Los alumnos ven a sus padres como referentes en sus tareas escolares, legitimados por los tutores y la dirección del centro. Esto también les da seguridad y autoestima. Y los deberes, al día siguiente, están hechos.

Incidencia directa en el refuerzo de las competencias básicas. Se trabajan hábitos escolares y se incide en competencias de lectoescritura y matemáticas.

Participación e implicación de las tutoras del ciclo y del equipo directivo del centro, imprescindible para encajar la actividad dentro del proyecto educativo del centro y referenciarla a las familias con calidad. El director, las tutoras de tercero y cuarto y la coordinadora de lengua, interculturalidad y cohesión social se involucran directamente en la actividad y han creado un vínculo con los padres participantes. Es un espacio de relación formal e informal que ha ayudado a romper estereotipos de unos y otros y a verbalizar y armonizar objetivos comunes respecto de la educación de los alumnos.

Tutorización de un educador referente en la actividad. También es importante contar con una figura estable en la actividad, que pueda hacer un seguimiento diario de los casos, que dinamice el espacio previo con las familias, que catalice las relaciones y que ayude a dinamizar nuevas propuestas y mejoras.

 

Para saber más

  • Autoría compartida (2008), Aprendizaje dialógico en la sociedad de la información, Barcelona, Hipatia.
  • Collet, Jordi y Antoni Tort (coords.) (2011), Famílies, escola i èxit: millorar els vincles per millorar els resultats, Barcelona, Fundació Jaume Bofill.

 


 


* Sandra García Noguer, coordinadora de lengua, interculturalidad y cohesión social, y maestra de educación especial de la escuela Mas Masó de Salt. Gerard Ros i Sala, director de la escuela Mas Masó de Salt. Elisenda Surroca Solé, técnica de la Fundació Servei Gironí de Pedagogia Social (SER.GI). Artículo publicado originalmente en Cuadernos de Pedagogía, diciembre de 2013.

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